Maestrante: Alma Landaeta
almalandaeta12@gmail.com
Grupo 23-A Maestría Gerencia Empresarial UFT
ENFOQUES Y MÉTODOS DE GESTIÓN APLICADOS POR EL
ESTADO, LA ADMINISTRACIÓN PUBLICA EN LA DINÁMICA ECONÓMICA
El
Estado como hoy en día lo conocemos está debilitado, es decir, que las
funciones que con anterioridad tenia hoy cada vez son menos y que el cambio que
se está dando en el modelo político que tenemos ya no es eficaz y es por eso
que el engranaje mundial se está moviendo buscando un nuevo modelo de administración,
ya que el asunto de la globalización esta abarcando diversa áreas entre ella la
económica donde se ve las fluctuaciones constantes en el mercado. La
administración como reflejan muchos autores es un proceso que se encarga de
organizar, planificar, controlar y ejecutar diversas operaciones dentro de una
empresa, ya sea a nivel del estado o privado, en el caso de las primeras las
normas son especificas y se rigen por las leyes establecidas en una nación,
mientras las segundas son ajustadas a la leyes del país, pero sus políticas
internas son de origen directo de la Alta Gerencia. Las instituciones son un factor primordial en el curso de la
historia económica, sin embargo ni la teoría económica ni la historia ha
apreciado el fundamental papel institucional en el curso de las mismas, No ha
habido un marco analítico que integre el análisis institucional en la economía
política y en la historia económica, por esta razón diversos interpretes de la
economía buscan desarrollar ese marco con el fin de dar una nueva visión a la
realidad existente, las instituciones tienen como función principal imponer una
estructura estable de la interacción humana, conformando una estructura de
incentivos de una sociedad y, por lo cual, las instituciones políticas y
económicas son las determinantes fundamentales del desempeño económico de un
país, debido a que influyen sobre los costos del cambio de la producción, junto
con la tecnología definiendo los costos de transacción y transformación que
constituyen los costos totales, siendo el costo cero la meta a alcanzar por
toda empresa. El cambio institucional
conforma el modo en que las sociedades evolucionan a lo largo del tiempo, por
lo cual es la clave para entender el cambio histórico, la fuente de cambio más
fundamental en el largo plazo es el aprendizaje de los individuos y los
empresarios de organizaciones, cuando una organización va en decadencia es
necesario el aprendizaje de nuevas técnicas para la supervivencia, de allí nace
el hecho que las empresas de la nueva era y las cuales se mantendrán a flote, son aquellas
que estén bajo un aprendizaje continuo, por tales motivo es tan importante que
las organizaciones tengan objetivos de visión compartida entre los individuos
que la conforman de tal manera que de existir un cambio no persista una
resistencia contundente al mismo, cuando
se trata de una sociedad con una común herencia cultural, es más probable que
la forma en que los miembros visualizan el medio sea similar. Las instituciones
transforman las características culturales, normas formales e informales, en
estructuras económicas y políticas, son las representaciones internas que los
sistemas cognoscitivos individuales crean para interpretar el medio; por lo que
son los mecanismos externos que crean los individuos para estructurar y ordenar
el medio, con lo cual las instituciones determinan el desempeño de las
economías siempre y cuando sean instituciones eficientes. Con todo esto se
puede establecer que las actividades financieras, tanto del sector público como
del sector privado, se desarrollan dentro de la estructura de un sistema
económico político y social, he allí la influencia de los métodos de gestión del
Estado con respecto a los procesos.
En este ir y venir de
nuestro mundo contemporáneo los avances, retrocesos y contradicciones del
Estado, van de la mano con el funcionamiento de las Instituciones en cada
nación, organización y las agencias públicas y en general con el servicio
público y su administración gubernamental.
Las reformas del Estado implican cambios en la Administración, donde
debe efectuarse procesos eficientes y confiables, con mecanismos transparentes
de evaluación, así como una profesionalización de los servicios públicos en todos los sentidos de su organigrama,
la incidencia de los métodos de gestión administrativos plantean cambios que
ofrecen beneficios a todos dentro de la organización pero se debe considerar;
conocer la naturaleza de los problemas, presentar varias alternativas de
solución, interrelación de la economía, experiencia y competencia de los
recursos humanos, transparencia en la redición de cuentas, innovación y
reingeniería en los procesos. De modo que reformar, inventar, corregir, o
diseñar propuestas permitan por lo mínimo establecer las bases del edificio de
la administración pública.
Con el pasar del tiempo
durante la gestión pública se ha implementado el estado de derecho, abarcando
la defensa de los derechos humanos, la regulación de los procesos económicos en
competencia entre otras temáticas, creándose a partir de allí dos niveles uno
donde se plantea la solidificación de las instituciones, publicas, y privadas,
en sus ramas políticas, económicas y sociales; mientras el otro nivel conduce a
reconocer que la administración publicas es importante para el desempeño de las
organizaciones en general, siendo importante recalcar que el hecho de trabajar
en estos dos niveles permite a las empresas tener una base solida e innovar,
formando cuadros humanos adecuados a pesar de la burocracia tradicional
imperante en cualquier empresas ya sea de servicio, comercio o publica.
Por estos motivos el Econ.
José Méndez Reyes (2004) en su artículo titulado El Estado y la Administración
Publica en la Dinámica de la Globalidad Contemporánea, plantea lo siguiente: “La
construcción de una Administración Pública fortificada será resultado de la dinámica económica del neoliberalismo,
la madurez de los gobiernos contemporáneos, la innovación en los procesos
públicos, la participación ciudadana y la sistematización de los procesos que
orienten las mejores decisiones” pág. 126. Considerando estas palabras se puede
decir que la dinámica económica es la base de todos los procesos de gestión aplicado a la
administración pública, mientras exista un buen trabajo entre todas las
variables que intervienen en la gestión pública mejor será la adaptación a los
nuevos métodos que permiten lograr la eficiencia y la eficacia de las
organizaciones. Sin embargo este tipo de ente requiere dejar en claro los roles
del Estado en la modernidad Contemporánea, ubicando las capacidades, alcances y
limitaciones del mismo para dar repuesta a la sociedad, y contar con la
disponibilidad y flexibilidad necesarias para entender qué cambia en el mundo,
cómo muta el entorno y para qué transformarse, luego considerar la agenda de
acuerdo a los cambios en las variables y su reestructuración.
Las instituciones y el
cambio institucional según el Economista DOUGLAS C. NORTH, pionero del enfoque
de nuevo institucionalismo económico, premio Nobel de Economía, es un proceso
donde debemos tener en claro la evolución de las instituciones en el ámbito
temporal, como sustento de una toma de decisiones que, generalmente, los
individuos, realizan día a día, bajo una tremenda incertidumbre de mercado, con
modelos teóricos erróneos y en una dinámica repleta de costos de transacción,
los mismos que le restan eficiencia al sistema en su conjunto. Por lo cual se considera
que los cambios institucionales son tanto de iniciativa privada como de
gobierno, ya que ambas influyen en el comportamiento de las personas que se ven
en la necesidad de tomar decisiones dentro de la economía de mercado, desentrañándose
la naturaleza de las instituciones y su incidencia en el desarrollo económico,
como consecuencia propone un método aproximado de análisis del comportamiento
humano, así como una alternativa de análisis de la historia económica. La
aplicación de los conceptos institucionalistas al análisis del desarrollo
económico ha puesto en evidencia las limitaciones de las políticas económica, el
neo institucionalismo analiza cómo las organizaciones sociales y los cambios
históricos van construyendo una senda de desarrollo económico que depende en
gran medida del pasado, las políticas económicas para los países en desarrollo
no pueden limitarse a la aplicación mecánica de recetas iguales para todos sino
que deben tener en cuenta la historia y las instituciones reales que funcionan
en cada país.
Al analizarse el papel del
estado desde el punto de vista del institucionalismo el objetivo es determinar
la eficiencia de las reglas de juego que ha creado. La consideración habitual
es que las reglas creadas por el estado deben buscar la eficiencia productiva, que
mide la cantidad de producto que se obtiene según la asignación de recursos que
se haya hecho. Con este criterio, el estado debe crear instituciones que
fomenten, impulsen y expandan la producción de la forma más eficaz.
Joseph E. Stiglitz propone
valorar las instituciones por lo que llama la eficiencia distributiva, que mide
no solo los resultados que se obtienen, sino también la eficiencia con la que
estos resultados se distribuyen en la comunidad. Esta perspectiva social está
relacionada con la economía del bienestar, con el concepto de coste de
oportunidad. En su formulación más tradicional la eficiencia distributiva se
alcanza cuando los recursos se distribuyen de tal forma que maximizan el
bienestar de la sociedad.
Con todo esto nace una
confrontación entre ambos especialistas económicos donde Douglas North responde
a Stiglitz con el concepto de eficiencia adaptativa. Lo que se debe considerar
es el modo en que la economía evoluciona a lo largo del tiempo, la inclinación
de una sociedad a adquirir conocimientos y a aprender, a inducir la innovación,
a correr riesgos y a mantener una actividad creadora, así como a resolver
problemas. La eficiencia adaptativa depende del marco institucional que
incentive o no este tipo de actitud o predisposición al aprendizaje en un mundo
de fuerte dinamismo. En un mundo caracterizado por la incertidumbre, nadie
conoce la respuesta correcta a los problemas que confrontamos; por tanto, nadie
es capaz de “maximizar” las ganancias efectivamente; de ello se deduce que la
sociedad que permita la realización del mayor número de ensayos será la que
tenga mayores probabilidades de resolver problemas a través del tiempo.
En su crítica a Stiglitz,
North afirma que no se puede dar por cierto que el Estado haya creado las
reglas del juego que conducen al crecimiento económico; para North estas reglas
son una excepción y tampoco existe ninguna garantía de que serán perpetuas; por
tanto el rol del Estado más importante es establecer y reforzar un conjunto de
reglas que incentiven a la participación económica y creativa por parte de
todos los ciudadanos.
De aquí parte los
supuestos conductuales en la teoría de las instituciones, planteado en el III
capítulo de la obra de Douglas North únicamente cuando entendemos ciertas
modificaciones en la conducta de los actores podemos encontrar sensatez en la
existencia y estructura de las instituciones y explicar la dirección del cambio
institucional. Para explorar las deficiencias del enfoque de la elección
racional en su relación con las instituciones, debemos sondear dos aspectos
particulares de la conducta humana: la motivación y el desciframiento del
medio. Por una parte la conducta humana es más compleja que la que está
encarnada en la función utilitaria individual de los modelos de los
economistas. Muchos casos no simplemente maximizan la conducta de la riqueza,
sino también del altruismo y de las limitaciones autoimpuestas, lo cual cambia
radicalmente los resultados con respecto a las elecciones que de hecho hace la
gente. Mientras la motivación de los actores ayuda a dar forma a las
instituciones y provee los medios a través de los cuales el altruismo y otros
valores que no maximizan la riqueza entran en la elección.
Las instituciones existen
y reducen las incertidumbres propias de la interacción humana., las cuales surgen
como consecuencia de la complejidad de los problemas que deben resolverse y de
los programas de solución poseídos por
el individuo.
Se necesitan recursos para
definir y proteger derechos de propiedad y para hacer cumplir los convenios.
Las instituciones, junto con la tecnología empleada, determinan esos costos de
negociación, jugando las instituciones un papel clave en los costos de
producción, ya que la relación entre derechos y limitaciones en un intercambio
se puede ejemplificar en tres niveles: primero, en el nivel de un intercambio
único y recto; segundo, en la relación más compleja y necesaria en el proceso
de producción y, finalmente, en la economía vista como un todo, por lo cual el
marco institucional desempeña una función importante en el rendimiento de una
economía, siendo el mercado en su conjunto un saco mezclado de instituciones; algunas
aumentan la eficiencia y otras la reducen, en cualquier caso, queda claro que el
marco institucional es la clave del éxito relativo de las economías.
Entendemos a las
organizaciones como entidades ideadas por sus creadores con el propósito de
maximizar la riqueza, el ingreso, u otros objetivos definidos por las
oportunidades que brinda la estructura institucional de la sociedad. Par ello
debemos tener claro que el conocimiento
comunicable es, como lo indica el nombre, conocimiento que se puede transmitir
de una persona a otra, mientras el conocimiento tácito se adquiere en parte
mediante la práctica y sólo parcialmente es comunicable, por estos motivos el
marco institucional dará forma a la dirección de la adquisición del
conocimiento y de las aptitudes y la dirección será el factor decisivo del
desarrollo a largo plazo de esa sociedad. En este momentos contamos con
instituciones que premian limitaciones en la producción, en el trabajo y en los
delitos y también tenemos instituciones que premian la actividad económica
productiva, por lo que una estructura eficaz de normas no sólo es el premio del
éxito sino que también impide la sobrevivencia de las partes mal adaptadas de
la estructura organizacional, lo cual significa que normas eficaces disolverán esfuerzos
frustrados y que promoverán acciones exitosas.
Ocasionando todo esto por
consecuencia y lo plantea el Economista Douglas North en su libro Instituciones,
Cambio Institucional Y Desempeño Económico en el capitulo XIII titulado Estabilidad
y cambio en la historia económica, él establece que las instituciones
proporcionan la estructura básica por medio de la cual la humanidad a lo largo
de la historia ha creado orden, y de paso ha procurado reducir la
incertidumbre. Junto con la tecnología empleada determinan los costos de
transacción y transformación y por consiguiente la utilidad y la viabilidad de
participar en la actividad económica. Conectan el pasado con el presente y el
futuro, de modo que la historia es principalmente un relato incremental de evolución
institucional en el cual el desempeño histórico de las economías sólo puede
entenderse como la parte de una historia secuencial. Las instituciones son la
clave para entender la interrelación entre la política y la economía y las
consecuencias de esa interrelación para el crecimiento económico.
Según North, el ser humano
crea instituciones como consecuencia de la incertidumbre que rige en las
relaciones humanas. De este modo habrá sociedades que creen instituciones
capaces de estimular el crecimiento económico, mientras que otras sociedades
crearán instituciones que den lugar al estancamiento económico, por lo cual
resulta evidente el grado de dependencia existente entre la evolución de las
instituciones en un determinado país y su nivel de desarrollo económico.
Por esta causa se debe
analizar la relación del Estado y la sociedad capitalista, la cual es la
sociedad que hoy en día rigen todos los niveles existente de economía a nivel
mundial, estos dos conceptos se conectaron para dar paso al Estado moderno, o
capitalista, es una forma histórica reciente de organización política de la
sociedad, surgida hace unos quinientos años, en algunos países, con el fin del
feudalismo y las primeras manifestaciones del sistema de producción
capitalista. La aparición del Estado (capitalista) suponía la desaparición de
las formas feudales de organización política. El concepto de Estado (moderno)
es, pues, muy reciente y surge con la aparición histórica del sistema de producción
capitalista, siendo la organización política adecuada el capitalismo. El
Estado, en la sociedad capitalista, convierte la soberanía en un monopolio: el
Estado es el único poder político del país, en la sociedad capitalista las
relaciones sociales sólo pueden darse entre individuos jurídicamente libres e
iguales. Esta libertad e igualdad jurídicas (que no de propiedad) son
indispensables para la formación y existencia de un proletariado que provea de
mano de obra barata a los nuevos empresarios fabriles.
Por consecuencia el papel
del Estado en el crecimiento económico es asegurar la obtención de los
beneficios de las empresas, permitiendo la acumulación de capital por parte de
unas pocas personas (en comparación a la gran masa trabajadora) y el
conservarlo privadamente con tranquilidad. Como estos beneficios deben ser
constantemente ampliados por la
repetición del circuito de producción, el Estado debe asegurar las condiciones
para que exista un crecimiento económico suficiente para lograr este objetivo. A esto se refieren los economistas actuales
con la expresión “crear un ambiente de negocios”, un entorno social e
institucional que favorezca la existencia de excedentes y les posibilite su
retención en manos privadas. En lenguaje empresarial un sistema donde se
garantice la propiedad privada de los medios de producción, las reglas de juego
(leyes, decretos, políticas económicas) sean claras y con relativa permanencia,
la justicia proteja lo que entienden sus derechos (la apropiación del
excedente) y exista una cultura empresarial desarrollada. Desde este punto de
vista, no es posible considerar el sistema actual como un sistema económico
únicamente privado, donde la economía capitalista basada en unidades
empresariales no coordinadas no se podría sostener sin las actividades de
protección, estimulación y socialización que realiza el Estado. En cada caso y
a manera de ejemplo no taxativo el aseguramiento de los derechos de propiedad
en sus diversas formas para asegurar al empresario la apropiación de los excedentes
creados por el trabajador, las actividades de investigación básicas y aplicadas
contribuyen al progreso técnico tan necesario al capitalismo, realizando el
Estado estas actividades no rentables en sí mismas y la educación de la
población para reproducir la fuerza de trabajo en condiciones adecuadas al
grado de progreso técnico alcanzado.
Es totalmente cierto que
en la sociedad actual Estado y empresarios no son la misma cosa. El
capitalismo, a diferencia de los sistemas tales como el feudalismo y la
esclavitud, es un nuevo sistema en el que la estructura económica no tiene
acceso directo a los medios de violencia para imponer una coerción directa de
acuerdo a sus intereses. En ese sentido en la sociedad actual existen una
dimensión económica y una dimensión política que en determinados momentos de la
vida de los países pueden entrar en tensión. La sociedad económica conforma un
sistema en donde todos los elementos se relacionan y producen resultados que no
se pueden explicar en forma aislada, pero en la marcha normal del sistema y,
más aun en los momentos de crisis, el Estado interviene en la organización
social en representación de los grupos dominantes económicamente.
Desde un punto de vista
histórico, el Estado desempeñó un papel esencial en la creación del mercado
nacional a partir de los mercados locales existentes en los burgos de la época
feudal y de los mercados internacionales de los mercaderes de esa misma época.
Estos mercados nacionales de los siglos XVIII y XIX junto con la evolución
técnica y social propiciaron el pasaje de la manufactura a la gran industria y
del trabajo manual al mecanizado. El papel del Estado a este respecto no
finalizó con la creación de mercados nacionales: en la medida que la
acumulación de capital lo hizo necesario el Estado en los países desarrollados
apoyó por medios diplomáticos y militares la obtención de mercados para sus productos mediante el
imperialismo a finales del siglo XIX o la apertura de mercados por
negociaciones bilaterales y multilaterales en siglo XX, a la vez que aseguró el
acceso de las materias primas necesarias para el proceso de industrialización de
las cuáles la más conocida y también la más importante pero no la única es el
petróleo.
La intervención del Estado
ha crecido a lo largo de la historia del capitalismo por la necesidad de favorecer
la reproducción de un sistema cada vez más complejo, regulando múltiples
esferas de actividad en cuanto ellas fueran claves para el proceso de
acumulación de capital.
La internalización del
capital, la competencia creciente por los mercados internacionales debido a las
necesidades de reproducción constante del capital, el creciente costo de
investigación, desarrollo y adopción de nuevas tecnologías, la incrementada
complejidad de preparación de la fuerza de trabajo y el hecho imperativo de
introducir elementos que legitimen el sistema explican la complejidad actual
que hace necesaria un rol cada vez más activo del Estado, sea o no explicitado
por aquellos que proponen una menor intervención del Estado. Por el contrario,
el mantenimiento y ampliación de un orden social que favorece a determinados grupos sociales es una
cuestión de primera prioridad en sus acciones, a punto tal de que luego de la
Segunda Guerra Mundial, en los países europeos el capitalismo amenazado por las
luchas sociales y la cercanía de la Unión Soviética, utilizó parte de los
excedentes para brindar servicios sociales mejorando el nivel de vida de los
trabajadores, en un afán exitoso de mantener el orden social capitalista.
Quienes promulgan la menor
intervención estatal lo hacen pensando en lo que ha sido característico del
Estado en el sistema capitalista: retirarse
de las actividades que pueden
generar beneficios, quedándose con las actividades no rentables. De esta
manera, por una parte la masa de excedentes generados por los trabajadores
productivos puede transformarse en beneficio para los empresarios, por otra el
capital estatal permite un monto inferior de capital constante a los
empresarios lo que aumenta su tasa de beneficio.
También para mejorar la
rentabilidad empresarial el Estado se encarga de realizar las obras de
infraestructura necesarias para la mejora de las técnicas de producción y la
gestión de comercialización, abaratando los costos de suministros a las
empresas permitiéndole una mayor rentabilidad al transferirles recursos desde
otros sectores sociales. En muchos casos el Estado toma a su cargo la
investigación científica y los conocimientos obtenidos son transferidos
gratuitamente a los empresarios, en algunos tipos de economías más hacia el
área occidental.
Y en épocas de crisis la
intervención del Estado favorecerá a los empresarios, facilitando, aunque no es
la causa, la reducción de los salarios reales que elevará la decaída
rentabilidad de las empresas, procediendo a la liquidación de las empresas
pequeñas que eliminará capital constante a la vez que concentrará la producción
en grandes empresas y, en las crisis más graves, cambiando el marco
institucional para lograr que el esquema de producción ampliada se ponga
nuevamente en marcha. Debe quedar en claro que el cambio de marco institucional
que el Estado a través de los agentes políticos propicia no cambia los
instrumentos básicos de la economía actual, la búsqueda del beneficio y la
competencia, por el contrario siempre el Estado termina adaptándose a ellas.
El Estado en la sociedad
capitalista no puede excederse de ciertos límites, los empresarios nacionales o
transnacionales según el caso, poseen las herramientas necesarias (control de
la inversión, flujo de capitales, etc.) como para bloquear cualquier intento de
autonomía del gobierno con respecto al mundo empresarial. Por el contrario, en
la mayor parte de la historia económica
de los países el Estado se ha aliado con los grupos dominantes que
buscan aumentar sus beneficios, por medio del crecimiento económico
asegurándose una mayor porción de la riqueza generada y en la actualidad, la
expansión del comercio internacional, los flujos financieros y las inversiones
extranjeras directas, de la mano de las estrategias empresariales de las multinacionales
productivas, comerciales y financieras ha supuesto una pérdida de funcionalidad
del Estado como regulador del proceso de acumulación y un desarrollo de
estructuras y organismos, aún más aliadas a los intereses capitalistas
dominantes a nivel global.
En los últimos años se han
venido dando cambios en el entorno económico, desde el contexto de nuevos
entornos políticos, reformas económicas y sociales que han hecho imprescindible
una transformación y modernización de la administración de las organizaciones y
empresas del Estado, creándose por estos motivos una importante
reestructuración del orden económico, político y social de las diversas
sociedades que deriva en la necesidad del eficiente manejo e implementación de
políticas públicas a través del Estado, como consecuencia de los contantes
cambios sobre la naturaleza y función del Estado, la ciudadanía se involucra más
en la gestión pública y está al tanto de las acciones de sus administradores.
Siendo evidente que la función misma y
los sistemas de administración del Estado están en un proceso de
cuestionamiento y cambio en el mundo entero, pro ello algunos autores como Jean
S. Quesnel en su obra Evaluación Y Modernización Del Estado: La Crisis De Los
80, La Necesidad De Reformas Del Estado Y El Papel De La Evaluación En
Latinoamérica, plantea La evaluación
como herramienta de aprendizaje y gerencia, en este contexto la evaluación se
convierte en una valiosa herramienta de aprendizaje y gerencia, que provee al
Estado y a la sociedad civil con información necesaria para analizar su
procedimiento actual y desarrollar estrategias y planes para el futuro.
Debido a la necesidad
actual de transformar el uso de la evaluación y convertirla en una herramienta
genérica para apoyar la reforma de la administración pública se requiere de una
redefinición de su propósito y ampliación de su área de cobertura, como
herramienta de aprendizaje, para la toma de decisión en el proceso de reforma
del Estado y la administración de sus empresas e instituciones, la evaluación
tiene que ser oportuna y capaz de proveer información relevante al desarrollo
de políticas y ejecución de programas y proyectos de inversión, optimizando su
utilidad y relevancia, se tiene que romper las restricciones del uso
tradicional de la evaluación. Es decir, no usarla exclusivamente ex-post, pero
también usarla de manera concurrente a la ejecución de un proyecto e
introducirla como dimensión adicional en el diseño del mismo, siendo una
herramienta relevante para crear cambios n el proceso de modernización de la
función pública y asegurar relevancia, transparencia, imparcialidad, eficiencia
y eficacia en la formulación y análisis de políticas y presupuestos, y en el
diseño de nuevos proyectos de inversión, y la evaluación institucional.
Esto implica un mayor
acercamiento de la evaluación a los niveles operativos de las organizaciones.
Como verdadera herramienta gerencial y de aprendizaje, la evaluación debe estar
presente durante cada etapa del ciclo de proyecto, considerándose que las
lecciones extraídas en el trascurso del mismo, deben retomarse al inicio del
ciclo, para así asegurar la sustentabilidad de las futuras inversiones del
Estado.
La actual situación económica,
política y social del mundo entero, representan un gran desafío para todos los
administradores públicos y gobernantes. La necesidad de decisiones mejor
informadas y del eficaz y eficiente manejo de las administraciones públicas,
subrayan el importante papel que la evaluación asume para la planificación,
diseño, ejecución y sustentabilidad de las inversiones del Estado.
En sí, la economía
actual ha sufrido una serie de cambios para evolucionar como todas las teorías
a través de los tiempos, donde diversos expertos han dado sus aportaciones en
referencia a mejorar las líneas de producción creando nuevas tendencias donde
el Estado es el principal factor influyente para el desarrollo económico,
social y políticos de las organizaciones a través de los tiempo con el uso de
normas y leyes que permitas un desempeño eficaz y eficiente de los factores de
producción lo cual por causa y efecto crea mejoras en la estructura económica
de cada sistema de gobierno.
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