domingo, 6 de octubre de 2013

ENFOQUES Y MÉTODOS DE GESTIÓN APLICADOS POR EL ESTADO, LA ADMINISTRACIÓN PUBLICA EN LA DINÁMICA ECONÓMICA

Maestrante: Alma Landaeta
almalandaeta12@gmail.com
Grupo 23-A Maestría Gerencia Empresarial UFT

ENFOQUES Y MÉTODOS DE GESTIÓN APLICADOS POR EL ESTADO, LA ADMINISTRACIÓN PUBLICA  EN LA DINÁMICA ECONÓMICA

El Estado como hoy en día lo conocemos está debilitado, es decir, que las funciones que con anterioridad tenia hoy cada vez son menos y que el cambio que se está dando en el modelo político que tenemos ya no es eficaz y es por eso que el engranaje mundial se está moviendo buscando un nuevo modelo de administración, ya que el asunto de la globalización esta abarcando diversa áreas entre ella la económica donde se ve las fluctuaciones constantes en el mercado. La administración como reflejan muchos autores es un proceso que se encarga de organizar, planificar, controlar y ejecutar diversas operaciones dentro de una empresa, ya sea a nivel del estado o privado, en el caso de las primeras las normas son especificas y se rigen por las leyes establecidas en una nación, mientras las segundas son ajustadas a la leyes del país, pero sus políticas internas son de origen directo de la Alta Gerencia. Las instituciones son un factor primordial en el curso de la historia económica, sin embargo ni la teoría económica ni la historia ha apreciado el fundamental papel institucional en el curso de las mismas, No ha habido un marco analítico que integre el análisis institucional en la economía política y en la historia económica, por esta razón diversos interpretes de la economía buscan desarrollar ese marco con el fin de dar una nueva visión a la realidad existente, las instituciones tienen como función principal imponer una estructura estable de la interacción humana, conformando una estructura de incentivos de una sociedad y, por lo cual, las instituciones políticas y económicas son las determinantes fundamentales del desempeño económico de un país, debido a que influyen sobre los costos del cambio de la producción, junto con la tecnología definiendo los costos de transacción y transformación que constituyen los costos totales, siendo el costo cero la meta a alcanzar por toda empresa.  El cambio institucional conforma el modo en que las sociedades evolucionan a lo largo del tiempo, por lo cual es la clave para entender el cambio histórico, la fuente de cambio más fundamental en el largo plazo es el aprendizaje de los individuos y los empresarios de organizaciones, cuando una organización va en decadencia es necesario el aprendizaje de nuevas técnicas para la supervivencia, de allí nace el hecho que las empresas de la nueva era y  las cuales se mantendrán a flote, son aquellas que estén bajo un aprendizaje continuo, por tales motivo es tan importante que las organizaciones tengan objetivos de visión compartida entre los individuos que la conforman de tal manera que de existir un cambio no persista una resistencia  contundente al mismo, cuando se trata de una sociedad con una común herencia cultural, es más probable que la forma en que los miembros visualizan el medio sea similar. Las instituciones transforman las características culturales, normas formales e informales, en estructuras económicas y políticas, son las representaciones internas que los sistemas cognoscitivos individuales crean para interpretar el medio; por lo que son los mecanismos externos que crean los individuos para estructurar y ordenar el medio, con lo cual las instituciones determinan el desempeño de las economías siempre y cuando sean instituciones eficientes. Con todo esto se puede establecer que las actividades financieras, tanto del sector público como del sector privado, se desarrollan dentro de la estructura de un sistema económico político y social, he allí la influencia de los métodos de gestión del Estado con respecto a los procesos.
En este ir y venir de nuestro mundo contemporáneo los avances, retrocesos y contradicciones del Estado, van de la mano con el funcionamiento de las Instituciones en cada nación, organización y las agencias públicas y en general con el servicio público y su administración gubernamental.  Las reformas del Estado implican cambios en la Administración, donde debe efectuarse procesos eficientes y confiables, con mecanismos transparentes de evaluación, así como una profesionalización de los servicios  públicos en todos los sentidos de su organigrama, la incidencia de los métodos de gestión administrativos plantean cambios que ofrecen beneficios a todos dentro de la organización pero se debe considerar; conocer la naturaleza de los problemas, presentar varias alternativas de solución, interrelación de la economía, experiencia y competencia de los recursos humanos, transparencia en la redición de cuentas, innovación y reingeniería en los procesos. De modo que reformar, inventar, corregir, o diseñar propuestas permitan por lo mínimo establecer las bases del edificio de la administración pública.
Con el pasar del tiempo durante la gestión pública se ha implementado el estado de derecho, abarcando la defensa de los derechos humanos, la regulación de los procesos económicos en competencia entre otras temáticas, creándose a partir de allí dos niveles uno donde se plantea la solidificación de las instituciones, publicas, y privadas, en sus ramas políticas, económicas y sociales; mientras el otro nivel conduce a reconocer que la administración publicas es importante para el desempeño de las organizaciones en general, siendo importante recalcar que el hecho de trabajar en estos dos niveles permite a las empresas tener una base solida e innovar, formando cuadros humanos adecuados a pesar de la burocracia tradicional imperante en cualquier empresas ya sea de servicio, comercio o publica.
Por estos motivos el Econ. José Méndez Reyes (2004) en su artículo titulado El Estado y la Administración Publica en la Dinámica de la Globalidad Contemporánea, plantea lo siguiente: “La construcción de una Administración Pública fortificada será resultado  de la dinámica económica del neoliberalismo, la madurez de los gobiernos contemporáneos, la innovación en los procesos públicos, la participación ciudadana y la sistematización de los procesos que orienten las mejores decisiones” pág. 126. Considerando estas palabras se puede decir que la dinámica económica es la base de todos  los procesos de gestión aplicado a la administración pública, mientras exista un buen trabajo entre todas las variables que intervienen en la gestión pública mejor será la adaptación a los nuevos métodos que permiten lograr la eficiencia y la eficacia de las organizaciones. Sin embargo este tipo de ente requiere dejar en claro los roles del Estado en la modernidad Contemporánea, ubicando las capacidades, alcances y limitaciones del mismo para dar repuesta a la sociedad, y contar con la disponibilidad y flexibilidad necesarias para entender qué cambia en el mundo, cómo muta el entorno y para qué transformarse, luego considerar la agenda de acuerdo a los cambios en las variables y su reestructuración.
Las instituciones y el cambio institucional según el Economista DOUGLAS C. NORTH, pionero del enfoque de nuevo institucionalismo económico, premio Nobel de Economía, es un proceso donde debemos tener en claro la evolución de las instituciones en el ámbito temporal, como sustento de una toma de decisiones que, generalmente, los individuos, realizan día a día, bajo una tremenda incertidumbre de mercado, con modelos teóricos erróneos y en una dinámica repleta de costos de transacción, los mismos que le restan eficiencia al sistema en su conjunto. Por lo cual se considera que los cambios institucionales son tanto de iniciativa privada como de gobierno, ya que ambas influyen en el comportamiento de las personas que se ven en la necesidad de tomar decisiones dentro de la economía de mercado, desentrañándose la naturaleza de las instituciones y su incidencia en el desarrollo económico, como consecuencia propone un método aproximado de análisis del comportamiento humano, así como una alternativa de análisis de la historia económica. La aplicación de los conceptos institucionalistas al análisis del desarrollo económico ha puesto en evidencia las limitaciones de las políticas económica, el neo institucionalismo analiza cómo las organizaciones sociales y los cambios históricos van construyendo una senda de desarrollo económico que depende en gran medida del pasado, las políticas económicas para los países en desarrollo no pueden limitarse a la aplicación mecánica de recetas iguales para todos sino que deben tener en cuenta la historia y las instituciones reales que funcionan en cada país.
Al analizarse el papel del estado desde el punto de vista del institucionalismo el objetivo es determinar la eficiencia de las reglas de juego que ha creado. La consideración habitual es que las reglas creadas por el estado deben buscar la eficiencia productiva, que mide la cantidad de producto que se obtiene según la asignación de recursos que se haya hecho. Con este criterio, el estado debe crear instituciones que fomenten, impulsen y expandan la producción de la forma más eficaz.
Joseph E. Stiglitz propone valorar las instituciones por lo que llama la eficiencia distributiva, que mide no solo los resultados que se obtienen, sino también la eficiencia con la que estos resultados se distribuyen en la comunidad. Esta perspectiva social está relacionada con la economía del bienestar, con el concepto de coste de oportunidad. En su formulación más tradicional la eficiencia distributiva se alcanza cuando los recursos se distribuyen de tal forma que maximizan el bienestar de la sociedad.
Con todo esto nace una confrontación entre ambos especialistas económicos donde Douglas North responde a Stiglitz con el concepto de eficiencia adaptativa. Lo que se debe considerar es el modo en que la economía evoluciona a lo largo del tiempo, la inclinación de una sociedad a adquirir conocimientos y a aprender, a inducir la innovación, a correr riesgos y a mantener una actividad creadora, así como a resolver problemas. La eficiencia adaptativa depende del marco institucional que incentive o no este tipo de actitud o predisposición al aprendizaje en un mundo de fuerte dinamismo. En un mundo caracterizado por la incertidumbre, nadie conoce la respuesta correcta a los problemas que confrontamos; por tanto, nadie es capaz de “maximizar” las ganancias efectivamente; de ello se deduce que la sociedad que permita la realización del mayor número de ensayos será la que tenga mayores probabilidades de resolver problemas a través del tiempo.
En su crítica a Stiglitz, North afirma que no se puede dar por cierto que el Estado haya creado las reglas del juego que conducen al crecimiento económico; para North estas reglas son una excepción y tampoco existe ninguna garantía de que serán perpetuas; por tanto el rol del Estado más importante es establecer y reforzar un conjunto de reglas que incentiven a la participación económica y creativa por parte de todos los ciudadanos.
De aquí parte los supuestos conductuales en la teoría de las instituciones, planteado en el III capítulo de la obra de Douglas North únicamente cuando entendemos ciertas modificaciones en la conducta de los actores podemos encontrar sensatez en la existencia y estructura de las instituciones y explicar la dirección del cambio institucional. Para explorar las deficiencias del enfoque de la elección racional en su relación con las instituciones, debemos sondear dos aspectos particulares de la conducta humana: la motivación y el desciframiento del medio. Por una parte la conducta humana es más compleja que la que está encarnada en la función utilitaria individual de los modelos de los economistas. Muchos casos no simplemente maximizan la conducta de la riqueza, sino también del altruismo y de las limitaciones autoimpuestas, lo cual cambia radicalmente los resultados con respecto a las elecciones que de hecho hace la gente. Mientras la motivación de los actores ayuda a dar forma a las instituciones y provee los medios a través de los cuales el altruismo y otros valores que no maximizan la riqueza entran en la elección.
Las instituciones existen y reducen las incertidumbres propias de la interacción humana., las cuales surgen como consecuencia de la complejidad de los problemas que deben resolverse y de los programas de solución  poseídos por el individuo.
Se necesitan recursos para definir y proteger derechos de propiedad y para hacer cumplir los convenios. Las instituciones, junto con la tecnología empleada, determinan esos costos de negociación, jugando las instituciones un papel clave en los costos de producción, ya que la relación entre derechos y limitaciones en un intercambio se puede ejemplificar en tres niveles: primero, en el nivel de un intercambio único y recto; segundo, en la relación más compleja y necesaria en el proceso de producción y, finalmente, en la economía vista como un todo, por lo cual el marco institucional desempeña una función importante en el rendimiento de una economía, siendo el mercado en su conjunto un saco mezclado de instituciones; algunas aumentan la eficiencia y otras la reducen, en cualquier caso, queda claro que el marco institucional es la clave del éxito relativo de las economías.
Entendemos a las organizaciones como entidades ideadas por sus creadores con el propósito de maximizar la riqueza, el ingreso, u otros objetivos definidos por las oportunidades que brinda la estructura institucional de la sociedad. Par ello debemos tener claro que  el conocimiento comunicable es, como lo indica el nombre, conocimiento que se puede transmitir de una persona a otra, mientras el conocimiento tácito se adquiere en parte mediante la práctica y sólo parcialmente es comunicable, por estos motivos el marco institucional dará forma a la dirección de la adquisición del conocimiento y de las aptitudes y la dirección será el factor decisivo del desarrollo a largo plazo de esa sociedad. En este momentos contamos con instituciones que premian limitaciones en la producción, en el trabajo y en los delitos y también tenemos instituciones que premian la actividad económica productiva, por lo que una estructura eficaz de normas no sólo es el premio del éxito sino que también impide la sobrevivencia de las partes mal adaptadas de la estructura organizacional, lo cual significa que normas eficaces disolverán esfuerzos frustrados y que promoverán acciones exitosas.
Ocasionando todo esto por consecuencia y lo plantea el Economista Douglas North en su libro Instituciones, Cambio Institucional Y Desempeño Económico en el capitulo XIII titulado Estabilidad y cambio en la historia económica, él establece que las instituciones proporcionan la estructura básica por medio de la cual la humanidad a lo largo de la historia ha creado orden, y de paso ha procurado reducir la incertidumbre. Junto con la tecnología empleada determinan los costos de transacción y transformación y por consiguiente la utilidad y la viabilidad de participar en la actividad económica. Conectan el pasado con el presente y el futuro, de modo que la historia es principalmente un relato incremental de evolución institucional en el cual el desempeño histórico de las economías sólo puede entenderse como la parte de una historia secuencial. Las instituciones son la clave para entender la interrelación entre la política y la economía y las consecuencias de esa interrelación para el crecimiento económico.
Según North, el ser humano crea instituciones como consecuencia de la incertidumbre que rige en las relaciones humanas. De este modo habrá sociedades que creen instituciones capaces de estimular el crecimiento económico, mientras que otras sociedades crearán instituciones que den lugar al estancamiento económico, por lo cual resulta evidente el grado de dependencia existente entre la evolución de las instituciones en un determinado país y su nivel de desarrollo económico.
Por esta causa se debe analizar la relación del Estado y la sociedad capitalista, la cual es la sociedad que hoy en día rigen todos los niveles existente de economía a nivel mundial, estos dos conceptos se conectaron para dar paso al Estado moderno, o capitalista, es una forma histórica reciente de organización política de la sociedad, surgida hace unos quinientos años, en algunos países, con el fin del feudalismo y las primeras manifestaciones del sistema de producción capitalista. La aparición del Estado (capitalista) suponía la desaparición de las formas feudales de organización política. El concepto de Estado (moderno) es, pues, muy reciente y surge con la aparición histórica del sistema de producción capitalista, siendo la organización política adecuada el capitalismo. El Estado, en la sociedad capitalista, convierte la soberanía en un monopolio: el Estado es el único poder político del país, en la sociedad capitalista las relaciones sociales sólo pueden darse entre individuos jurídicamente libres e iguales. Esta libertad e igualdad jurídicas (que no de propiedad) son indispensables para la formación y existencia de un proletariado que provea de mano de obra barata a los nuevos empresarios fabriles.
Por consecuencia el papel del Estado en el crecimiento económico es asegurar la obtención de los beneficios de las empresas, permitiendo la acumulación de capital por parte de unas pocas personas (en comparación a la gran masa trabajadora) y el conservarlo privadamente con tranquilidad. Como estos beneficios deben ser constantemente ampliados  por la repetición del circuito de producción, el Estado debe asegurar las condiciones para que exista un crecimiento económico suficiente para lograr este objetivo.  A esto se refieren los economistas actuales con la expresión “crear un ambiente de negocios”, un entorno social e institucional que favorezca la existencia de excedentes y les posibilite su retención en manos privadas. En lenguaje empresarial un sistema donde se garantice la propiedad privada de los medios de producción, las reglas de juego (leyes, decretos, políticas económicas) sean claras y con relativa permanencia, la justicia proteja lo que entienden sus derechos (la apropiación del excedente) y exista una cultura empresarial desarrollada. Desde este punto de vista, no es posible considerar el sistema actual como un sistema económico únicamente privado, donde la economía capitalista basada en unidades empresariales  no coordinadas  no se podría sostener sin las actividades de protección, estimulación y socialización que realiza el Estado. En cada caso y a manera de ejemplo no taxativo el aseguramiento de los derechos de propiedad en sus diversas formas para asegurar al empresario la apropiación de los excedentes creados por el trabajador, las actividades de investigación básicas y aplicadas contribuyen al progreso técnico tan necesario al capitalismo, realizando el Estado estas actividades no rentables en sí mismas y la educación de la población para reproducir la fuerza de trabajo en condiciones adecuadas al grado de progreso técnico alcanzado.
Es totalmente cierto que en la sociedad actual Estado y empresarios no son la misma cosa. El capitalismo, a diferencia de los sistemas tales como el feudalismo y la esclavitud, es un nuevo sistema en el que la estructura económica no tiene acceso directo a los medios de violencia para imponer una coerción directa de acuerdo a sus intereses. En ese sentido en la sociedad actual existen una dimensión económica y una dimensión política que en determinados momentos de la vida de los países pueden entrar en tensión. La sociedad económica conforma un sistema en donde todos los elementos se relacionan y producen resultados que no se pueden explicar en forma aislada, pero en la marcha normal del sistema y, más aun en los momentos de crisis, el Estado interviene en la organización social en representación de los grupos dominantes económicamente.
Desde un punto de vista histórico, el Estado desempeñó un papel esencial en la creación del mercado nacional a partir de los mercados locales existentes en los burgos de la época feudal y de los mercados internacionales de los mercaderes de esa misma época. Estos mercados nacionales de los siglos XVIII y XIX junto con la evolución técnica y social propiciaron el pasaje de la manufactura a la gran industria y del trabajo manual al mecanizado. El papel del Estado a este respecto no finalizó con la creación de mercados nacionales: en la medida que la acumulación de capital lo hizo necesario el Estado en los países desarrollados apoyó por medios diplomáticos y militares la obtención de  mercados para sus productos mediante el imperialismo a finales del siglo XIX o la apertura de mercados por negociaciones bilaterales y multilaterales en siglo XX, a la vez que aseguró el acceso de las materias primas necesarias para el proceso de industrialización de las cuáles la más conocida y también la más importante pero no la única es el petróleo.
La intervención del Estado ha crecido a lo largo de la historia del capitalismo por la necesidad de favorecer la reproducción de un sistema cada vez más complejo, regulando múltiples esferas de actividad en cuanto ellas fueran claves para el proceso de acumulación de capital.
La internalización del capital, la competencia creciente por los mercados internacionales debido a las necesidades de reproducción constante del capital, el creciente costo de investigación, desarrollo y adopción de nuevas tecnologías, la incrementada complejidad de preparación de la fuerza de trabajo y el hecho imperativo de introducir elementos que legitimen el sistema explican la complejidad actual que hace necesaria un rol cada vez más activo del Estado, sea o no explicitado por aquellos que proponen una menor intervención del Estado. Por el contrario, el mantenimiento y ampliación de un orden social que favorece  a determinados grupos sociales es una cuestión de primera prioridad en sus acciones, a punto tal de que luego de la Segunda Guerra Mundial, en los países europeos el capitalismo amenazado por las luchas sociales y la cercanía de la Unión Soviética, utilizó parte de los excedentes para brindar servicios sociales mejorando el nivel de vida de los trabajadores, en un afán exitoso de mantener el orden social capitalista.
Quienes promulgan la menor intervención estatal lo hacen pensando en lo que ha sido característico del Estado en el sistema capitalista: retirarse  de las actividades que  pueden generar beneficios, quedándose con las actividades no rentables. De esta manera, por una parte la masa de excedentes generados por los trabajadores productivos puede transformarse en beneficio para los empresarios, por otra el capital estatal permite un monto inferior de capital constante a los empresarios lo que aumenta su tasa de beneficio.
También para mejorar la rentabilidad empresarial el Estado se encarga de realizar las obras de infraestructura necesarias para la mejora de las técnicas de producción y la gestión de comercialización, abaratando los costos de suministros a las empresas permitiéndole una mayor rentabilidad al transferirles recursos desde otros sectores sociales. En muchos casos el Estado toma a su cargo la investigación científica y los conocimientos obtenidos son transferidos gratuitamente a los empresarios, en algunos tipos de economías más hacia el área occidental.
Y en épocas de crisis la intervención del Estado favorecerá a los empresarios, facilitando, aunque no es la causa, la reducción de los salarios reales que elevará la decaída rentabilidad de las empresas, procediendo a la liquidación de las empresas pequeñas que eliminará capital constante a la vez que concentrará la producción en grandes empresas y, en las crisis más graves, cambiando el marco institucional para lograr que el esquema de producción ampliada se ponga nuevamente en marcha. Debe quedar en claro que el cambio de marco institucional que el Estado a través de los agentes políticos propicia no cambia los instrumentos básicos de la economía actual, la búsqueda del beneficio y la competencia, por el contrario siempre el Estado termina adaptándose a ellas.
El Estado en la sociedad capitalista no puede excederse de ciertos límites, los empresarios nacionales o transnacionales según el caso, poseen las herramientas necesarias (control de la inversión, flujo de capitales, etc.) como para bloquear cualquier intento de autonomía del gobierno con respecto al mundo empresarial. Por el contrario, en la mayor parte de la historia económica  de los países el Estado se ha aliado con los grupos dominantes que buscan aumentar sus beneficios, por medio del crecimiento económico asegurándose una mayor porción de la riqueza generada y en la actualidad, la expansión del comercio internacional, los flujos financieros y las inversiones extranjeras directas, de la mano de las estrategias empresariales de las multinacionales productivas, comerciales y financieras ha supuesto una pérdida de funcionalidad del Estado como regulador del proceso de acumulación y un desarrollo de estructuras y organismos, aún más aliadas a los intereses capitalistas dominantes a nivel global.
En los últimos años se han venido dando cambios en el entorno económico, desde el contexto de nuevos entornos políticos, reformas económicas y sociales que han hecho imprescindible una transformación y modernización de la administración de las organizaciones y empresas del Estado, creándose por estos motivos una importante reestructuración del orden económico, político y social de las diversas sociedades que deriva en la necesidad del eficiente manejo e implementación de políticas públicas a través del Estado, como consecuencia de los contantes cambios sobre la naturaleza y función del Estado, la ciudadanía se involucra más en la gestión pública y está al tanto de las acciones de sus administradores. Siendo  evidente que la función misma y los sistemas de administración del Estado están en un proceso de cuestionamiento y cambio en el mundo entero, pro ello algunos autores como Jean S. Quesnel en su obra Evaluación Y Modernización Del Estado: La Crisis De Los 80, La Necesidad De Reformas Del Estado Y El Papel De La Evaluación En Latinoamérica, plantea La evaluación como herramienta de aprendizaje y gerencia, en este contexto la evaluación se convierte en una valiosa herramienta de aprendizaje y gerencia, que provee al Estado y a la sociedad civil con información necesaria para analizar su procedimiento actual y desarrollar estrategias y planes para el futuro.
Debido a la necesidad actual de transformar el uso de la evaluación y convertirla en una herramienta genérica para apoyar la reforma de la administración pública se requiere de una redefinición de su propósito y ampliación de su área de cobertura, como herramienta de aprendizaje, para la toma de decisión en el proceso de reforma del Estado y la administración de sus empresas e instituciones, la evaluación tiene que ser oportuna y capaz de proveer información relevante al desarrollo de políticas y ejecución de programas y proyectos de inversión, optimizando su utilidad y relevancia, se tiene que romper las restricciones del uso tradicional de la evaluación. Es decir, no usarla exclusivamente ex-post, pero también usarla de manera concurrente a la ejecución de un proyecto e introducirla como dimensión adicional en el diseño del mismo, siendo una herramienta relevante para crear cambios n el proceso de modernización de la función pública y asegurar relevancia, transparencia, imparcialidad, eficiencia y eficacia en la formulación y análisis de políticas y presupuestos, y en el diseño de nuevos proyectos de inversión, y la evaluación institucional.
Esto implica un mayor acercamiento de la evaluación a los niveles operativos de las organizaciones. Como verdadera herramienta gerencial y de aprendizaje, la evaluación debe estar presente durante cada etapa del ciclo de proyecto, considerándose que las lecciones extraídas en el trascurso del mismo, deben retomarse al inicio del ciclo, para así asegurar la sustentabilidad de las futuras inversiones del Estado.
La actual situación económica, política y social del mundo entero, representan un gran desafío para todos los administradores públicos y gobernantes. La necesidad de decisiones mejor informadas y del eficaz y eficiente manejo de las administraciones públicas, subrayan el importante papel que la evaluación asume para la planificación, diseño, ejecución y sustentabilidad de las inversiones del Estado.
En sí, la economía actual ha sufrido una serie de cambios para evolucionar como todas las teorías a través de los tiempos, donde diversos expertos han dado sus aportaciones en referencia a mejorar las líneas de producción creando nuevas tendencias donde el Estado es el principal factor influyente para el desarrollo económico, social y políticos de las organizaciones a través de los tiempo con el uso de normas y leyes que permitas un desempeño eficaz y eficiente de los factores de producción lo cual por causa y efecto crea mejoras en la estructura económica de cada sistema de gobierno. 


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