UNIVERSIDAD FERMÍN TORO
VICE-RECTORADO ACADÉMICO
DECANATO DE POSTGRADO
MAESTRÍA EN GERENCIA
EMPRESARIAL
Enfoque y Métodos de la Gestión Aplicada en las
Institución y Organización de la Administración Pública
INTEGRANTE
FACILITARORA: Cándice Terán de Galindo
Instituciones, Cambios
Institucionales y Desempeño Económico.
Ø DOUGLAS C. NORTH (1920)
Economista estadounidense pionero del
enfoque de nuevo institucionalismo económico, alternativa metodológica a los
viejos marginalismos y keynesianismos y a la economía de los equilibrios
estáticos y de la formalización de modelos abstractos. Le fue otorgado el Premio
Nobel por considerársele un renovador de la investigación económica por su
iniciativa de aplicar la teoría económica y los métodos de análisis
cuantitativo a la explicación del cambio económico e institucional en el
transcurso del tiempo.
Conferencia
impartida por Douglas North en la ceremonia de entrega del Premio Nobel de
Economía en Estocolmo (Suecia) el 9 de diciembre de 1993. En esta conferencia
plantea como alternativa a la teoría económica neoclásica, una variante teórica
que toma como fundamento básico del desempeño y desarrollo de una economía, la
evolución de sus instituciones en el ámbito temporal, como sustento de una toma
de decisiones que, generalmente, los individuos, cada uno de nosotros realiza día a día, bajo una tremenda incertidumbre
de mercado, con modelos teóricos erróneos y en una dinámica repleta de costos
de transacción, los mismos que le restan eficiencia al sistema en su conjunto.
North considera instituciones tanto de
iniciativa privada como de gobierno, ya que ambas influyen en el comportamiento
de las personas que se ven en la necesidad de tomar decisiones dentro de la
economía de mercado. Desentraña la naturaleza de las instituciones y su
incidencia en el desarrollo económico. A tal efecto caracteriza la naturaleza
del cambio institucional y propone un método aproximado de análisis del
comportamiento humano, así como una alternativa de análisis de la historia
económica basada en estos nuevos lineamientos concluyendo con los resultados
sobre la visión de la historia económica y las políticas de desarrollo
económico de finales del siglo XX.
Al analizar el papel del estado desde el
punto de vista del institucionalismo el objetivo es determinar la eficiencia de
las reglas de juego que ha creado. La consideración habitual es que las reglas
creadas por el estado deben buscar la eficiencia productiva, o eficiencia
asignatura, que mide la cantidad de producto que se obtiene según la asignación
de recursos que se haya hecho. Con este criterio, el estado debe crear
instituciones que fomenten, impulsen y expandan la producción de la forma más
eficaz.
Joseph E. Stiglitz propone valorar las
instituciones por lo que llama la eficiencia distributiva, que mide no solo los
resultados que se obtienen, sino también la eficiencia con la que estos
resultados se distribuyen en la comunidad. Esta perspectiva social está
relacionada con la economía del bienestar, con el concepto de coste de
oportunidad y con los criterios paretianos. En su formulación más tradicional
la eficiencia distributiva se alcanza cuando los recursos se distribuyen de tal
forma que maximizan el bienestar de la sociedad.
Douglas North responde a Stiglitz con el
concepto de eficiencia adaptativa. Lo que se debe considerar es el modo en que
la economía evoluciona a lo largo del tiempo, la inclinación de una sociedad a
adquirir conocimientos y a aprender, a inducir la innovación, a correr riesgos
y a mantener una actividad creadora, así como a resolver problemas. La
eficiencia adaptativa depende del marco institucional que incentive o no este
tipo de actitud o predisposición al aprendizaje en un mundo de fuerte
dinamismo. En un mundo caracterizado por la incertidumbre, nadie conoce la
respuesta correcta a los problemas que confrontamos; por tanto, nadie es capaz
de “maximizar” las ganancias efectivamente; de ello se deduce que la sociedad
que permita la realización del mayor número de ensayos será la que tenga
mayores probabilidades de resolver problemas a través del tiempo.
Instituciones y Costos de Transacción.
Las
instituciones son las reglas del juego en una sociedad; más formalmente, son
restricciones Creadas por las personas para dar forma a la interacción humana.
De esta manera estructuran Incentivos en el intercambio, ya sea político,
social o económico. El cambio institucional da forma a la manera en que las
sociedades evolucionan a través del tiempo y, de esta forma, es la clave para
entender el cambio histórico.
El hecho de que las instituciones afectan
el desempeño económico no es controversial; tampoco lo es el que los diferentes
desempeños de las economías a lo largo del tiempo sean influenciados por la
manera en que las instituciones evolucionan. Sin embargo, la teoría económica
occidental neoclásica no cuenta con instituciones y, por lo tanto, es de poca
ayuda en el análisis de las fuentes del desempeño económico. No sería una exageración
decir que mientras la teoría neoclásica se enfoca en la operación de mercados
eficientes, son pocos los economistas occidentales que entienden los requisitos
institucionales esenciales para la creación de dichos mercados, porque
simplemente los toman por sentado. Estos mercados están vinculados a una serie
de instituciones políticas y económicas que proveen costos bajos de transacción
y compromisos creíbles que hacen posible el factor de eficiencia y los mercados
de productos que subyacen tras el crecimiento económico.
Hay
cuatro variables principales que determinan el costo de las transacciones en el
intercambio. Primero está el costo de medir los atributos valuables de los bienes
y servicios o el desempeño de agentes en intercambio. Los derechos de propiedad
consisten en un puñado de derechos; al grado que no podemos medir precisamente
los atributos valuables de los derechos que se intercambian, los costos de
transacción y las incertidumbres asociadas con las transacciones crecen
dramáticamente. La medición consiste en definir las dimensiones físicas de los
derechos intercambiados (color, tamaño, peso, número, etc.), junto a las
dimensiones en términos de derechos de propiedad del intercambio (derechos que
definen usos, el ingreso que se ha hecho en las transacciones).
La segunda variable respecto al costo del
proceso de intercambio es el tamaño del mercado, lo cual determina si se lleva
a cabo un intercambio personal o impersonal. En el intercambio personal, los
lazos familiares, las amistades, la lealtad personal y la repetición en las transacciones
jugarán un papel en la constricción de los participantes y reducirán la
necesidad de especificaciones y ejecuciones costosas. En contraste, en el
intercambio impersonal, nada restringe a los participantes de aprovecharse los
unos de los otros. De este modo, el costo de hacer contratos incrementa con la
necesidad de especificaciones más elaboradas de los derechos intercambiados. La
competencia eficiente actúa como una constricción esencial en los mercados
impersonales cuando los participantes están involucrados en tratos repetitivos.
Si retenemos la suposición neoclásica de
maximización del ingreso, estas tres variables determinarán el costo del
intercambio. De esta manera los individuos maximizarían en cada margen (si vale
la pena hacer trampa, uno hace trampa; si se puede haraganear en el trabajo, uno
haraganea; si uno pudiese quemar a un competidor con impunidad, uno lo haría).
Pero es difícil de imaginar que una organización y un intercambio complejos
fuesen posibles si esta fuera una descripción correcta del comportamiento
humano. El costo de medir desempeños, de cumplir contratos, y de hacer que se
cumplan acuerdos, harían imposible un mundo de especialización y de división
del trabajo. Pero las actitudes ideológicas y percepciones (la cuarta variable)
son de importancia.
La ideología no sólo juega un papel
esencial en las opciones políticas (ver North 1990a), sino también es clave
para las decisiones individuales que afectan el desempeño económico. Las percepciones
individuales sobre la justicia y las reglas del juego obviamente afectan el desempeño.
De otra manera, no podríamos explicar una buena parte de la educación así como la
inmensa inversión hecha por políticos, empleadores, líderes laborales, y otros
tratando de convencer a los participantes de la justicia o injusticia contractual.
La importancia de la ideología es una función directa del grado en el que la
medición y el cumplimiento de los contratos sean costosos. Si se puede medir y
hacer cumplir los contratos a bajo costo, entonces hace muy poca diferencia el
que la gente crea que las reglas del juego sean justas o injustas. Pero dado
que la medición y el cumplimiento son costosos, la ideología es importante.
Eficiencia Adaptable
Los mercados efectivos son una
consecuencia de las instituciones que proveen maneras de bajo costo para medir
y hacer cumplir contratos. Este resultado es logrado por medio de reglas que promueven
la eficiencia en la adaptación, con restricciones complementarias e informales,
y por el cumplimiento efectivo. Analizaré cada una de éstas.
Reglas
eficientes y adaptables proveen incentivos para la adquisición de conocimiento
y aprendizaje, inducen a la innovación, y promueven la toma de riesgos y
actividad creativa. En un mundo de incertidumbre nadie sabe la solución
correcta a los problemas que enfrentamos, como Friedrich Hayek ha argumentado
persuasivamente. De esta manera, las reglas deben motivar las pruebas y
eliminar los errores. Un corolario lógico es la toma de decisiones
descentralizada que le permitirá a una sociedad explorar varias alternativas
para la solución de problemas. Es igualmente importante aprender de los
fracasos y eliminarlos. Por lo tanto, las reglas deben comprender leyes de
bancarrota, proveer incentivos para motivar la toma de decisiones descentralizada
y mercados efectivos y competitivos, así como también debe de proveer maneras
de bajo costo para la medición de contratos.
Las reglas formales son tan sólo parte de
la matriz institucional. Deben complementarse con restricciones informales - extensiones,
elaboraciones, y calificaciones de reglas que solucionan innumerables problemas
de intercambio que no están cubiertos completamente por reglas formales y que
tienen habilidades tenaces para sobrevivir. Las reglas informales le permiten a
la gente cumplir con el proceso diario de hacer intercambios sin tener que
pensar, exactamente en cada punto y en cada instancia, en los términos del intercambio.
Rutinas, costumbres y tradiciones son palabras que usamos para referirnos a la
persistencia de reglas o restricciones informales. Éstas incluyen (a)
convenciones que evolucionan como soluciones a problemas de coordinación y que
todas las partes están interesadas en mantener, (b) normas de comportamiento
que son estándares reconocidos de conducta, y (c) códigos de conducta
autoimpuestos tales como estándares de honestidad o integridad. Las convenciones
vigilan su propio cumplimiento. Las normas de comportamiento deben ser
aplicadas por una segunda o tercera parte (retribución, sanciones sociales, o
autoridad coercitiva) y su eficacia depende de la eficacia.
Del cumplimiento. Los códigos de conducta
auto-impuestos, a diferencia de las convenciones o las normas de comportamiento,
no involucran comportamientos de maximización de la riqueza sino un sacrificio de
riqueza o de ingreso a cambio de otros valores. Su importancia en la
restricción de opciones es sujeto de mucha controversia - por ejemplo, en cómo
afectan la manera en que votan los miembros del Congreso de Estados Unidos
(Kalt y Zupan 1984). Mucha de la controversia ha pasado por alto la razón
crucial por la que este comportamiento puede ser y es importante: las instituciones
formales (reglas) disminuyen los costos a veces deliberadamente y otras accidentalmente,
y pueden hacer que sus estándares normativos, los cuales se encuentran en su
códigos de conducta auto-impuestos, sean de gran importancia. Los votos
individuales usualmente no importan individualmente, pero en el agregado dan
forma al mundo político de comunidades democráticas y el costo para el votante
es muy bajo. Al votar estratégicamente, los legisladores comúnmente encuentran
maneras para votar de acuerdo con sus preferencias personales y no con las de
su electorado (Denzau, Riker, y Shepsle 1985). Los jueces con inamovilidad
vitalicia están escudados deliberadamente de grupos interesados para que puedan
tomar decisiones de acuerdo con su propia interpretación de la ley. En cada
caso las medidas tomadas pueden ser distintas de cómo serían si el individuo
tuviera que asumir el costo total que resultara de esas acciones. Mientras más
bajo sea el costo que debemos pagar por nuestras convicciones (ideas, dogmas,
prejuicios), más contribuyen éstas a los resultados (para evidencia empírica,
ver Nelson y Silberg 1987).
El determinante más importante del desempeño
económico es el cumplimiento de los acuerdos. La habilidad de hacer que se
cumplan acuerdos a través del tiempo y el espacio es la piedra fundamental de
un mercado eficiente, cosa que en la superficie puede parecer fácil de lograr.
Lo único que se necesita es un sistema efectivo e imparcial de leyes y cortes
que vigilen el cumplimiento eficiente de reglas formales, sanciones sociales
“correctas” que hagan que se cumplan las normas de comportamiento, y estándares
personales sólidos de honestidad e integridad. La creación y el cumplimiento de
derechos de propiedad eficientes dependen de la comunidad, pero un modelo como
éste es difícil de alcanzar si uno retiene el postulado estándar.
Tecnología Moderna y Organización
El término “revolución económica” sirve
para describir tres grandes cambios en un sistema económico: (1) un cambio en
el potencial productivo de una sociedad, lo cual es una consecuencia de (2) un
cambio básico en el acervo cognoscitivo, lo cual implica (3) un cambio igualmente
básico en la organización, para poder desarrollar este potencial. El cambio en
el potencial productivo ocurrió en la última mitad del siglo XIX como
consecuencia de cambios en el conocimiento que surgieron del desarrollo e
implementación de disciplinas científicas modernas. Estos cambios llevaron a la
unión sistemática de la tecnología y la ciencia. La tecnología que caracterizó
esta revolución fue una en la que hubo indivisibilidades significativas en los
procesos de producción y gran inversión de capital fijo. Las implicaciones
generales para las economías que pudieron aprovecharse de esta tecnología
fueron retornos crecientes y altas tasas de crecimiento económico como
consecuencia. Éstas han sido características del mundo occidental a lo largo
del último siglo y medio.
Permítanme describir brevemente algunos
problemas de medición y cumplimiento que subyacen al tamaño del sector de
transacciones. Control sobre la calidad en la cadena creciente de producción y
una solución a los problemas que surgen de las cada vez más costosas relaciones
entre los agentes son necesarios para obtener ganancias en un mundo de
especialización.
Mucha tecnología se ha diseñado para
reducir los costos, sustituyendo mano de obra con capital o reduciendo los
grados de libertad del trabajador en el proceso de producción y midiendo automáticamente
la calidad de los bienes intermedios. Un problema subyacente ha sido el de medir
los insumos y los productos de manera que uno pueda afirmar la contribución de
factores individuales, la producción en etapas distintas y los resultados
finales. Para los insumos, no había una medida acordada de la contribución de
un insumo particular. De igual manera, había lugar para conflicto sobre el pago
consecuente de factores de producción. Con la producción, el problema era que
no sólo había productos residuales evaluados, sino también costos complicados
de especificar las propiedades deseadas de los bienes y servicios producidos en
cada etapa del proceso de producción.
Otra característica de esta nueva
tecnología fue que uno tenía grandes inversiones de capital fijo a largo plazo
y pocas alternativas para obtener el valor de ellas antes del vencimiento. Como
resultado, el proceso de intercambio involucrado en los contratos tenía que ser
extendido a través de largos períodos, lo cual involucraba incertidumbre acerca
de los precios y de los costos, además de la posibilidad de comportamientos
oportunistas por parte de uno de los involucrados en el intercambio. Una serie
de dilemas organizacionales han sido el resultado de estos problemas.
Primero, cada vez se necesitan más recursos
para medir la calidad de la producción. Los mecanismos existentes para medir
las características de los bienes y servicios, tales como la clasificación,
calificación, marcas registradas, garantías y licencias, son costosos e
imperfectos.
A pesar de su existencia, la disipación
del ingreso es evidente en las dificultades de medir reparaciones automotrices,
la evaluación de características de seguridad de productos, o la calidad de servicios
médicos y educativos. Segundo, mientras que el equipo de producción permite
economías de escala, lo logra alienando al trabajador. La disciplina de la
fábrica no es más que una respuesta al problema de controlar la ociosidad
individual posible en la producción en equipo. Desde el punto de vista del
empleador, la disciplina consiste de reglas, regulaciones, incentivos y
sanciones esenciales para un desempeño efectivo. Innovaciones como los estudios
de tiempo y movimiento son métodos para medir el desempeño individual. Desde el
punto de vista del trabajador estos métodos son formas inhumanas de explotación
y aceleración. Dado que no hay medidas objetivas establecidas, ambos tienen la
razón.
Tercero, las ganancias potenciales del
comportamiento oportunista incrementa y lleva al comportamiento estratégico
tanto en la firma como en las relaciones contractuales entre diferentes firmas.
En todas partes de los mercados de productos, las ganancias de retener servicios
o alterar los términos de un acuerdo en puntos estratégicos ofrecen grandes
ganancias potenciales.
Cuarto, el desarrollo de jerarquías de gran
escala trae consigo los problemas conocidos de la burocracia. La multiplicación
de reglas y regulaciones dentro de grandes organizaciones para controlar la
ociosidad resulta en rigidez, disipación del ingreso, y pérdida de la
flexibilidad esencial para adaptarse eficientemente.
Finalmente, hay efectos externos: los
costos invaluados que se reflejan en las crisis ambientales de la actualidad.
La interdependencia de un mundo de especialización y división del trabajo incrementa
exponencialmente la imposición de costos sobre terceras partes.
Adaptación Eficiente y Tecnología
Moderna
Los
marxistas contenderían que estos problemas son una consecuencia del capitalismo
y que las contradicciones inherentes entre la nueva tecnología y la
organización consecuente del capitalismo llevarían a esta sucesión. Pero se
equivocan. Estos problemas son ubicuos a toda sociedad que intenta adoptar la
tecnología de la segunda revolución económica. Sin embargo, los marxistas
tienen razón al ver un dilema fundamental en las tensiones emergentes entre la nueva
tecnología y la organización. Estas tensiones se han resuelto sólo parcialmente
en las economías de mercado del mundo occidental. La tecnología de la segunda
revolución, el enorme incremento en la especialización y división del trabajo,
y la alteración consecuente de precios relativos han alterado la estructura
tradicional de la sociedad - no sólo la organización de la economía, pero
también la de la familia y de la comunidad. El crecimiento del gobierno, la desintegración
de la familia, y las incompatibilidades de incentivos de muchas organizaciones son
síntomas de los problemas consecuentes que acechan a las economías
occidentales. Sin embargo, ha sido la relativa flexibilidad de las
instituciones occidentales - tanto económicas como políticas—lo que ha
funcionado como factor mitigante al tratar con estos problemas. La habilidad de
adaptarse eficientemente, si bien no es perfecta, ha sido responsable por el
grado de éxito de estas instituciones. La estructura institucional básica ha
promovido el desarrollo de organizaciones políticas y económicas que han
reemplazado las funciones tradicionales de la familia; han mitigado la
inseguridad asociada con un mundo especializado, han llevado al desarrollo de
instituciones económicas flexibles que han resuelto algunas incompatibilidades
de incentivos en las jerarquías y han impulsado el talento empresarial, a la
vez que han lidiado (aunque sea imperfectamente) con los problemas no solo
ambientales sino sociales del mundo urbano. Es fácil, en abstracto, señalar las
condiciones que subyacen tras la adaptación eficiente.
Consisten en reglas formales (tanto
políticas como económicas) que resultan en derechos de propiedad bien
especificados, competencia efectiva, toma de decisiones descentralizada y eliminación
de fracasos. Pero tales reglas formales, en sí, no son una garantía de
adaptabilidad eficiente. Al fin y al cabo, muchas economías latinoamericanas
adoptaron la constitución estadounidense (o variantes de ésta) cuando se
independizaron, y muchas economías han copiado los sistemas legales de
occidente. De hecho, la noción simplista de que la privatización es lo único
que se necesita para colocar a economías tambaleantes o fracasadas en el camino
del crecimiento, es una gran mal interpretación que refleja el entendimiento
primitivo de la mayor parte de los economistas sobre la historia del
crecimiento económico. Para crear mercados eficientes de productos se requiere
de un proceso complicado acerca del cual conocemos poco.
Lo único que sabemos es que las reglas
formales deben complementarse con restricciones informales. Para explicar el
mundo que les rodea, los individuos deben emplear estructuras informales tales
como la forma en que se adoptan las reglas formales de una sociedad y la eficiencia
del cumplimiento de acuerdos.
Ideología, Decisiones y Adaptación
Eficiente
La ideología no juega un papel en la
teoría económica neoclásica. Los modelos racionales asumen que los actores
poseen modelos correctos para interpretar el mundo que los rodea o para recibir
información que los llevará a revisar y corregir sus modelos incorrectos.
Quienes no se adapten fracasarán en los mercados competitivos que caracterizan
a las sociedades.
Los temas importantes es la información que
reciben los individuos acerca de sus modelos subjetivos, lo cual los llevará a
ponerlos al día. Si la racionalidad instrumental de la teoría económica fuese
correcta, anticiparíamos que las teorías falsas serían descartadas, y en cuanto
a que la maximización de la riqueza es una característica del comportamiento
humano, podríamos decir que el crecimiento sería característico en toda
economía. Con un horizonte lo suficientemente lejano, puede ser que esto sea
correcto, pero luego de 10,000 años de historia económica humana seguimos lejos
de un crecimiento económico universal.
El hecho simple es que no poseemos la
información para poner al día nuestras teorías subjetivas y llegar a una sola teoría
verídica; consecuentemente, no hay un equilibrio que se obtenga como producto.
Al contrario, lo que existen son varios equilibrios que nos llevan en varias
direcciones, incluida la estagnación y el decrecimiento de las economías.
La ideología
importa, pero ¿de dónde vienen los modelos subjetivos de los individuos, y cómo
se alteran? Los modelos subjetivos que las personas utilizan para descifrar el
ambiente son en parte una consecuencia del crecimiento y de la transmisión del
conocimiento científico, y en parte de la herencia cultural de cada sociedad.
En la medida en que la primera forma de conocimiento (científico) determine las
decisiones, un enfoque racional e instrumental es la mejor manera de analizar
el desempeño económico, pero la gente siempre ha acudido a mitos, tabúes,
religiones, y otras formas de herencia cultural para explicar su ambiente. La
cultura es más que una mezcla de distintas formas de conocimiento; está cargada
de valores y estándares de comportamiento que han evolucionado para resolver
problemas de intercambio, ya sea éste social, político o económico. En toda
sociedad evoluciona una estructura informal para estructurar la interacción humana.
Esta estructura es el “inventario de capital” básico que define la cultura de
una sociedad; es decir, que la cultura provee un orden conceptual basado en el
idioma para codificar e interpretar la información que los sentidos le
presentan al cerebro. Como resultado, la cultura no sólo juega un papel en
formar las reglas formales sino también está por debajo de los frenos informales
que son parte de las instituciones.
Las construcciones ideológicas que los
individuos poseen para explicar su ambiente cambian. Estas construcciones son
claramente influenciadas por los cambios fundamentales en los precios
relativos, lo cual resulta en una inconsistencia persistente entre los
resultados percibidos y los resultados predichos por los modelos subjetivos que
poseen los individuos. Pero eso no es todo. Las ideas importan; la combinación
de cambios generados en precios relativos filtradas a través de las ideas
condicionadas culturalmente es la responsable de que los modelos subjetivos evolucionen.
La segunda revolución económica indujo a
una revolución similar en las percepciones individuales. Cuestionó muchos
valores tradicionales y creencias que habían sido asociados con el rol de la
familia, comunidad, y organización económica. La agitación intelectual del
último siglo y medio, incluyendo las diversas percepciones de economistas desde
Marx hasta Keynes, pasando por Hayek, han sido parte integral de este cambio en
las percepciones que a la vez han formado
las construcciones ideológicas y de esta manera las decisiones de los
jugadores. Pero ni la forma de pensar de los economistas, ni las percepciones
subjetivas de quienes toman decisiones sobre instituciones políticas y
económicas han permanecido desligadas de la evolución del medio político y
económico. O, para repetir mi propuesta anterior, lo que da forma a los modelos
evolutivos es la interacción entre la evolución de ideas condicionadas culturalmente,
las restricciones impuestas por la estructura institucional, y la consistencia
o inconsistencia entre los resultados esperados y los resultados reales.
Lo que caracteriza al mundo occidental es
la estructura institucional de las economías de mercado, que se han ajustado
para resolver parcialmente los problemas de costos asociados con la segunda
revolución económica y han permitido que el potencial productivo genere economías
de alto ingreso. Para el tercer mundo y las economías socialistas, las
consecuencias de las estructuras institucionales han sido que han tenido que
absorber los costos sin desarrollar el potencial productivo de la nueva
tecnología.
La dramática caída de los costos de la
información en esta tecnología moderna no sólo ha Afilado la percepción de las
inconsistencias, sino que ha hecho que la gente esté más consciente de las
distintas alternativas disponibles para la solución de los problemas
económicos. Una cosa es desencantarse con los antiguos modelos subjetivos y
otra, más difícil de alcanzar, es llegar a un equilibrio en el cambiante
contexto de los eventos externos. La recepción de información produce señales
confusas que pueden ser interpretadas de maneras distintas. La razón de esto es
que es difícil alterar fundamentalmente el rumbo de una economía. Las organizaciones
de una economía y los grupos de interés que generan son una consecuencia de las
oportunidades que provee la estructura institucional. Las externalidades
resultantes reflejan la interdependencia simbiótica entre las reglas
existentes, las restricciones informales complementarias y los intereses de
aquellos miembros de organizaciones creadas como consecuencia de la estructura institucional.
Un cambio en las percepciones subjetivas
acerca de la eficacia de la estructura existente producirá inestabilidad
política y fragmentación social. Por ejemplo, un cambio en las reglas formales
y, específicamente en los derechos de propiedad, debe ser complementado por
restricciones informales consistentes y el cumplimiento efectivo de éstas para
producir los resultados deseados. Pero las normas de comportamiento,
convenciones, y códigos autoimpuestos de conducta cambian muy lentamente; más
aún, el cumplimiento tendría que llevarse a cabo, al menos parcialmente, por
organizaciones y grupos de interés cuyos intereses descansaban en la vieja
matriz institucional.
Un equilibrio nuevo, estable, sería uno que
produjera nuevas restricciones informales (convenciones, normas de
comportamiento y códigos de conducta personales) que resuelvan los nuevos
problemas de la interacción política, social y económica que surge, y que es complementario
a las nuevas reglas formales que se establecen.
Instituciones y organizaciones:
desarrollo organizacional y desarrollo institucional
Un
buen punto de partida para nuestro análisis es la distinción formulada por Hayek
entre organizaciones y orden social ("taxis" y "cosmos"),
pero considerando a las instituciones como las estructuras básicas del orden social
(Hayek, 1985, volumen I), Instituciones y organizaciones pertenecen a planos
diferentes: las instituciones son el propio orden social, pertenecen al plano
de la sociedad; en cambio, las organizaciones, junto con los individuos, son
los elementos componentes o actuantes en dicho orden social.
Instituciones
y organizaciones son órdenes, pero de naturaleza enteramente diferente: las
instituciones son órdenes abstractos, independientes de los individuos que las
componen, que cumplen la función de facilitar a los individuos y las
organizaciones la consecución de sus fines particulares, pero que en sí mismas
no tienen fines específicos; las organizaciones, en cambio, son órdenes
concretos, determinados por los individuos y los recursos que los integran,
creados para la consecución de fines particulares y específicos. En tanto que
órdenes, instituciones y organizaciones son sistemas normativos, pero las normas
institucionales y las normas organizacionales son también de naturaleza
enteramente diferente: las normas de las instituciones son abstractas y
proceden normalmente de la evolución o dinámica social;
Las normas de las organizaciones proceden
del designio racional atribuidos deposiciones y pueden ser también alteradas
por diseño , Instituciones y organizaciones son el producto de la acción humana
y pertenecen al dominio de la razón y de la ciencia y no de la religión ni de
la naturaleza. Ambas son fruto de la "convención", aunque de convenciones
enteramente diferentes. Si las organizaciones pueden ser estudiadas, diseñadas,
construidas y cambiadas por métodos y técnicas pertenecientes al llamado
"racionalismo constructivista", este método resulta completamente
inapropiado para las instituciones. Principalmente porque las grandes
instituciones que constriñen y facilitan a laves nuestras vidas (desde el
lenguaje hasta las instituciones del Estado de Derecho) no son el producto de
ninguna mente planificadora, sino el de un largo proceso de interacción
histórica. Podemos influir u orientar el cambio institucional en la misma
medida en que podemos orientar e influir la acción colectiva. Pero el cambio
institucional que concretamente se produzca no está determinado ni por ninguna
supuesta ley histórica ni por ninguna mente central planificadora
inevitablemente incompetente. Las teorías del fatalismo histórico o las que al
confundir la sociedad con una organización creen que el futuro de la sociedad
puede ser planificado o conspirado no son sólo intelectualmente erróneas. Su
peligro más grave es que conducen al desarme moral de los pueblos al transferir
a la historia o a los planificadores, necesariamente autoritarios y
supuestamente benévolos, la responsabilidad de decidir el futuro de todos. La
referencia a la grandeza intelectual y moral de Popper parece aquí obligada. En
particular, su distinción entre la ingeniería social utópica y la ingeniería
social gradual resulta del todo pertinente a la hora de explorar los métodos
intelectuales del cambio institucional.
Administración Pública en Venezuela.
Administración Pública: es un sintagma de
límites imprecisos que comprende el conjunto de organizaciones públicas que
realizan la función administrativa y de gestión del Estado de otros entes
públicos con personalidad jurídica, ya sean de ámbito regional o local.
Por
su función, la Administración Pública pone en contacto directo a la ciudadanía
con el poder político, satisfaciendo los intereses públicos de forma inmediata,
por contraste con los poderes legislativo y judicial, que lo hacen de forma
mediata.
Se encuentra principalmente regulada por el
poder ejecutivo y los organismos que están en contacto permanente con el mismo.
Por excepción, algunas dependencias del poder legislativo integran la noción de
"Administración Pública" (como las empresas estatales), a la vez que
pueden existir juegos de "Administración General" en los otros cuatro
poderes o en organismos estatales que pueden depender de alguno.
La noción alcanza a los maestros y demás
trabajadores de la educación pública, así como a los profesionales de los
centros estatales de salud, la policía, las fuerzas armadas, el servicio de
parques nacionales y el servicio postal. Se discute, en cambio, si la integran
los servicios públicos prestados por organizaciones privadas con habilitación
del Estado. El concepto no alcanza a las entidades estatales que realizan la
función legislativa ni la función judicial del Estado.
Podemos definir la Administración Pública
como el contenido esencial de la actividad de correspondiente al Poder
Ejecutivo, y se refiere a las actividades de gestión, que el titular de la
misma desempeña sobre los bienes del Estado para suministrarlos de forma
inmediata y permanente, a la satisfacción de las necesidades públicas y lograr
con ello el bien general, dicha atribución tiende a la realización de un
servicio público, y se somete al marco jurídico especializado que norma su
ejercicio y se concretiza mediante la emisión y realización del contenido de
actos administrativos emitidos exprofeso.
Estructura de la Administración
Pública en Venezuela:
Niveles de la Administración
Pública:
Se
rige por las disposiciones de la Ley Orgánica de la Administración Publica,
esta Ley creada con la finalidad de ampliar y organizar la administración del
Estado atendiendo a la organización y competencia de los poderes públicos,
establecidos en la Constitución de forma descentralizada, regulando políticas
administrativas y estableciendo normas básicas sobre los archivos y registros
públicos.
ü Administración
Pública Nacional
Es
una organización que está conformada por las personas jurídicas estatales
(entes) y por sus órganos, como lo precisa la Ley Orgánica de la Administración
Pública en su Art 15.
ü Administración
Pública Central
Según
el Artículo 45.de La Ley Orgánica de la Administración Publica Son órganos
superiores de dirección de la administración pública Central, El Presidente o
Presidenta de la Republica, el Vicepresidente.
La Administración Pública como
realidad organizativa diferenciada.
La
Administración Pública como realidad organizativa diferenciada. En cuanto al
estudio de la Administración pública como realidad organizativa, la revisión de
aspectos jurídicos, económicos, sociológicos y politológicos por si solos,
parecen insuficientes toda vez que “las administraciones públicas han adquirido
nuevas funciones y objetivos que han originado sustanciales cambios en su
composición y estructura, de tal forma que la aproximación organizativa parece ineludible.”
(Ramió, op. Cit).
Harmon y Mayer indican que los administradores
públicos trabajan en un contexto organizacional o complejo orgánico, en el que
se toman decisiones que afectan la vida de los particulares, y para las que se
emplean recursos públicos, sus decisiones se realizan con base a las leyes y
normas públicas, y se justifican en la necesidad de que resuelvan los problemas
que pueden surgir en la sociedad, además señalan que “la actividad gubernativa
se ocupa casi exclusivamente en la mediación entre una parte de la sociedad y
otra” (Harmon y Mayer, 1999.).
Con estas características tan propias de la
administración pública como organización, un problema doctrinario frecuente, ha
sido el del mecanismo de acercamiento entre las administraciones públicas y la
teoría de la organización, es decir, la determinación sobre si las organizaciones
públicas y privadas difieren significativamente o no, otros autores como Ramió y
Stefano Zan, también revisan esta discusión, y explican que una primera postura
considera que todas las organizaciones son fundamentalmente idénticas en cuanto
a elementos, características y problemas. Esta corriente definida como All
alike paradigm, considera que independientemente de las diferencias, las
organizaciones
Reproducen las mismas dinámicas y comportamientos.
Una segunda postura, ladel All ubique paradigma señala que las organizaciones
son todas diferentes, y que en consecuencia es inútil buscar regularidad en el
comportamiento de cada organización, en ella se distinguen las organizaciones
gubernamentales o públicas de las privadas, como idea de gran importancia en el
estudio de la administración pública, y ha contado entre sus partidarios a importantes
autores como Appelby, Dahl y Waldo.
La primera postura es dominante en la
mayor parte del pensamiento organizativo, con algunas reservas, pese a lo cual
nuestra posición en relación con el tratamiento que debe dársele a las
organizaciones públicas, coincide con la de la segunda postura, que
justificamos ya que si bien, las organizaciones públicas de alguna forma tienen
las mismas necesidades que las organizaciones privadas en lo relativo a
objetivos y eficiencia, (y en sus zonas más operativas pueden nutrirse de los
conocimientos y herramientas que aporta la teoría de la organización) en cuanto
a su naturaleza se trata de organizaciones diferentes debido a su orientación
normativa, derivada de los valores propios del entorno público. Este hecho
obliga a “discriminar de manera general al conjunto de técnicas e instrumentos
gerenciales provenientes del sector privado” (Ramió, op.cit.)
Caracterización Organizacional de
la Administración Pública Venezolana. Principios Jurídicos.
Como sea que hasta ahora se han tratado referencias
teóricas y principios organizacionales, se intentará en esta parte hacer una
revisión de la administración pública venezolana. En este sentido solo a manera
de ejemplo, y no con ánimo de realizar un análisis práctico y detallado, se
revisará muy sucintamente el contexto organizacional de la Administración
Pública venezolana desde un punto de vista jurídico, lo que es útil para
complementar los principios señalados en el contenido antes expuesto. Se trata,
si se quiere de un anexo, una manera de presentar la realidad palpable de la
realidad administrativa venezolana. Esto permite que en un trabajo más
detallado puedan complementarse ambos tipos de principios: los organizacionales
y los jurídicos. Para tratar de identificar el conjunto de entes y órganos que
configuran la administración del Estado venezolano debemos enmarcar a la
Administración pública como complejo orgánico dentro de la estructura general
del Estado, teniendo en cuenta sus peculiaridades federales. El Estado
venezolano esta constitucionalmente configurado como un Estado Federal, en el
que se distinguen tres niveles de organización política: el nivel nacional, que
corresponde a la República; el nivel estatal, que corresponde a los estados
miembros de la Federación; y el nivel municipal. En cada uno de estos niveles existe
una Administración Pública que es el instrumento de la acción política al
servicio de la comunidad, compuesta por un conjunto de entes y órganos que le
sirven para el desarrollo de sus funciones y el logro de los fines que tienen
constitucionalmente prescritos. Ahora bien, debe quedar claro que en las
referencias normativas no se establecen en general principios organizacionales
como los revisados en la primera parte de este trabajo. Antes de continuar
conviene recordar que doctrinariamente se distingue entre Administración
Pública como organización con personalidad jurídica y carácter servicial que está
integrada por pluralidad de entes y órganos; y la administración pública como
función caracterizada por múltiples actividades que buscan realizar concretamente
los objetivos estadales. En este sentido, la Administración Pública venezolana
como organización, tiene una serie de características entre las que cabe
destacar la unidad, la uniformidad, la autonomía, la responsabilidad, la
subordinación y la universalidad. Algunos de estos principios responden a
elementos propios de la estructura burocrática, antes comentada; otros más
novedosos incluidos en la nueva Ley Orgánica de Administración Pública, entre
otros instrumentos normativos, buscan romper la rigidez propia del modelo .Burocrático,
este punto será ampliado más adelante. En el caso del principio de uniformidad,
se comprende que su necesidad entendiendo que la diversidad de entes y órganos
que integran una Administración Pública puede ser descomunal, así como el
número de funciones que deben cumplir, sin embargo si se incurre en excesos
puede convertirse en factor disfuncional. Puede decirse que en Venezuela las
estructuras administrativas han tenido cierta uniformidad y no han presentado
grandes variaciones desde una perspectiva organizacional. Si se aprecia por
ejemplo la organización ministerial, puede observarse que la misma responde a
un patrón más o menos uniforme en cuanto a su organización.
Con la entrada en vigencia de la Ley
Orgánica de Administración Pública, esta uniformidad podría extenderse a las
gobernaciones de Estado y al nivel municipal, lo cual en realidad no es nada
nuevo. Ya la constitución de 1961 establecía en su artículo 27, que la ley
podría establecer diferentes regímenes para la organización, gobierno y
administración de los municipios atendiendo a las condiciones de población,
situación geográfica, desarrollo económico y otros factores de importancia.
Para desarrollar este principio se promulgó en 1989 la Ley Orgánica de Régimen
Municipal, como instrumento jurídico para establecer la diversidad organizacional
de regímenes municipales, atendiendo a los elementos antes descritos. Esta
diversidad no se logró entre otras razones, porque la referida ley establecía
una forma de organización única, que se adaptaba muy bien a un Municipio urbano
de más de 500 000 habitantes, pero que no tomaba en consideración las
peculiaridades y vocaciones agrícolas, turísticas, fronterizas, industriales o
comerciales, presentes en muchos otros municipios. Siendo esta una de las
críticas más importantes que se hizo al régimen municipal venezolano la
constitución de 1999 establece en su artículo 169, que la legislación que se
dicte para desarrollar los principios constitucionales relativos a los
municipios, debe obligatoriamente establecer distintos regímenes para su organización,
gobierno y administración. Al derogarse el marco normativo de la Constitución
de 1961, se hace necesario dictar una nueva normativa destinada a regular la
organización y el funcionamiento de la Administración Pública, y se promulga la
Ley Orgánica de Administración Pública el 17 de octubre de 2001.Pese a la
obligatoriedad de distintos regímenes municipales esta nueva ley, cuyo objetivo
es establecer los principios y bases que rigen la organización y e funcionamiento
de la Administración Pública, establece en su artículo 2, la obligatoriedad de
observancia por parte de estados y municipios de acatar principios y normas que
se refieren a la administración pública.
Otra característica de la organización
administrativa es la autonomía. Cada órgano tiende, en general a actuar dentro
de su competencia con cierta autonomía. La amplitud de esta autonomía es
variable, así hay grados variables de autonomía en un instituto autónomo, en un
municipio o en una dependencia regional de la administración central. Puede
decirse que la autonomía es menor, cuando la relación jerárquica es mayor.
Relacionada con lo anterior, la subordinación es otra característica de la
organización administrativa venezolana.
En Venezuela, la variedad y extensión del
fenómeno administrativo ha provocado La aparición creciente de organizaciones
administrativas como respuesta a las Exigencias colectivas que se le han
planteado al Estado, y esto ha llevado a Convertir a la organización
administrativa, en una realidad que está presente en todos los aspectos de la
vida económica y social de Venezuela, a través de todo el proceso de
intervención estatal característico de las últimas décadas.
Como se señaló con anterioridad, el modelo
burocrático producto de una época y de unas características muy particulares de
las administraciones públicas del momento, se ha quedado corto ante la magnitud
y rapidez de los cambios. Esto no es óbice para señalar que algunos principios
inspirados en él pueden tener utilidad. Algunos principios derivados de la
aplicación del modelo burocrático que pueden encontrarse en la Administración
Pública Venezolana son: el Principio de Competencia regulado en los artículos
156, 164 y 178 de la Constitución de 1999 y en el artículo 26 ordinal 4 de la
Ley Orgánica de Administración Pública, entre Otras disposiciones. El artículo
22 de la ley comentada podría constituir el fundamento jurídico que sirva de
asidero a un proceso de modernización administrativa empleando los principios
organizacionales comentados al inicio de este trabajo, y en general técnicas
novedosas que propone la Teoría de la Organización para la Administración
Pública. En él se establece que la Administración buscará “la simplicidad
institucional y la transparencia organizativa…
Situación Económica actual en
Venezuela
Venezuela es un país con un escaso
desarrollo industrial, en comparación con varios de nuestros países vecinos.
Esto es debido al tradicional modelo económico rentista petrolero, que se
estableció hace muchos años atrás, donde los ingresos estatales casi
exclusivamente provenían de la venta del petróleo y la mayoría de las
necesidades internas eran cubiertas a través de la importación.
El anterior modelo económico heredado, es
caldo de cultivo de prácticas viciadas como la especulación y devaluación
monetaria, que conllevan escasez, desabastecimiento, inflación galopante,
dependencia económica exterior excesiva y pérdida de poder adquisitivo en la
población.
Actualmente en Venezuela, se están dando
pasos importantes, en el largo pero apasionante camino de la obtención de
materias primas, con el posterior procesamiento de las mismas y crecimiento del
tejido industrial. Ejemplo de lo anterior es: el incremento progresivo año tras
año de la producción alimentaria nacional, establecimiento de fábricas
procesadoras de alimentos, fábricas de automóviles, tractores, computadoras,
teléfonos celulares, madera sintética, etc. en varios estados del país. Todo lo
anterior contribuye a abastecer en parte la creciente demanda interna, derivada
del aumento del poder adquisitivo de la mayoría de la población venezolana.
En una economía globalizada en la que vivimos
actualmente, el coste de las materias primas y de los productos elaborados, es
semejante en los diversos países que conforman nuestro planeta Tierra. Ejemplo
de ello, es el coste a la (conversión en euros o dólares), de determinados
alimentos, electrodomésticos o servicios que en muchas ocasiones es superior en
los países latinoamericanos (cuya población en general tiene menores ingresos,
menores salarios mínimos y medios), a los de los países de la Europa
Occidental, (cuya población en general tiene mayores ingresos, mayores salarios
mínimos y medios).
El hecho de que los ciudadanos venezolanos
en su globalidad, dispongan de unos mayores ingresos (a la conversión en euros
o dólares) en comparación con el resto de sus vecinos latinoamericanos (que disponen
de menores salarios mínimos y medios), le permite a la población venezolana
acceder con más facilidad a productos elaborados y no elaborados que se cotizan
a nivel internacional.
Lo anterior se debe en gran manera a las
medidas gubernamentales tomadas en los últimos años, donde se incrementan
anualmente entre un 20% y un 30% salarios y pensiones (a conversión en euros y
dólares), sin realizar devaluaciones monetarias, eso ha llevado al incremento
del poder adquisitivo de los venezolanos en su mayoría.
El principal reto a vencer en materia
económica es derrotar las tasas de inflación elevadas, que se han presentado en
nuestro país en los últimos años, resultado de una elevada demanda de productos
por parte de la población (que dispone actualmente de mayores ingresos
económicos que hace años) la cual no llega a ser cubierta por la escasa oferta
de productos nacionales, recurriendo a la importación. Todo lo anterior
agravado por los vicios especulativos comerciales heredados del viejo sistema rentista
petrolero venezolano.
Por lo anterior es un objetivo prioritario
abastecer la creciente demanda interna de productos y servicios de la población
venezolana, mediante la sustitución progresiva de las importaciones, por
productos nacionales. Con lo cual venceremos el problema de la inflación y
además crecerá aún más la economía venezolana, con generación de gran cantidad
de puestos de trabajo.
Podemos observar medidas gubernamentales
que son muy positivas y alentadoras, como son el buscar la transferencia
tecnológica de otros países hacia Venezuela, para lograr en un futuro que
podamos sustituir gran cantidad de productos, que actualmente se importan, por
productos hechos en nuestro país, y posteriormente podamos exportar hacia otros
países y mercados.
Las Políticas Públicas en
Venezuela.
Ø En materia Socio-Económica
En
lo que respecta al modelo económico seguido por el Gobierno Nacional y
encabezado por el Presidente de la República, la administración pública tiene
dos orientaciones claramente definidas:
ü Intentar
imponer, sin base constitucional, un sistema socialista similar al socialismo
real del siglo pasado, basado en un esquema rentista exacerbado, aumentando la
dependencia mono productora del país (petróleo), al tiempo que se ejecuta una
política sistemática de reducción al sector privado mediante expropiaciones,
algunas de las cuales se han convertido en confiscaciones, teniendo como
resultado la destrucción del aparato productivo.
ü Abrazar un modelo de Capitalismo de Estado,
donde las unidades de producción
Expropiadas
no pasan a ser propiedad del pueblo, tal y como pregona el gobierno, sino del
Estado.
Dos elementos parecen determinar el giro del modelo socialista al Capitalismo
de
Estado
centralizado. Primero, un cambio institucional regresivo, claramente
antidemocrático, orientado a la imposición gradual de un nuevo régimen de
propiedad pública, bajo la denominación de propiedad social, sobre algunos
medios de producción, hegemonizado por el Estado. Y segundo, el inicio del
proceso de expropiación de empresas. El camino del Gobierno Nacional entre las
facetas del Socialismo del siglo XXI y el Capitalismo de Estado centralizado,
ha llevado a la administración pública a lograr muy poco bienestar para la
sociedad venezolana. Las esperanzas de superación de la pobreza, la exclusión
social, el disponer de un buen sistema de salud, de abatir la alta inflación,
de disfrutar de una seguridad social para todos los trabajadores, de tener una
vivienda y trabajos dignos, así como el combate de la corrupción, han terminado
siendo el fraude estrepitoso tanto del Socialismo del siglo XXI como del
Capitalismo de Estado centralizado. Sin embargo, el Gobierno Nacional desarrolla
un elevado gasto público, para apaciguar la protesta popular, pese a los
efectos inflacionarios del mismo.
Ø En Planificación.
Hasta la fecha de hoy, podemos afirmar que
el plan de Desarrollo Socialista que lleva a cabo el Gobierno Nacional, va en
contra del concepto de planificación y de los principios establecidos en la
Constitución Nacional. Así pues, el Socialismo Bolivariano no pasa de ser una
entelequia ideológica con un simple camuflaje detrás del cual se esconde un
gobierno populista y totalitario. Por consiguiente, el gobierno venezolano actúa
fundamentalmente a través de acciones coyunturales, por lo que la planificación
no obedece a un Plan de Desarrollo articulado, sino que por el contrario, a la
improvisación y excesiva regulación de todos los actores económicos. Es harto
conocido cómo las ocurrencias o ideas de último minuto en materia económica,
social y política, del Presidente de la República Hugo Chávez, son puestas en
práctica por funcionarios en todos los niveles del Gobierno Nacional, sin medir
las consecuencias ni el impacto que tienen las mismas sobre el país.
Ø En Infraestructura.
Mientras la Constitución Nacional consagra
el proceso de descentralización con la posibilidad de que Estados y Municipios
obtengan y administren financiamiento propio a través de la Ley de Hacienda
Pública Estadal, el Gobierno Nacional emprende una arremetida centralizadora, restando
competencias a los Estados y Municipios y reduciendo sus fuentes de ingreso y demás
asignaciones, como por ejemplo la eliminación de la LAES y del FIDES. Estos programas
dedicaban principalmente sus recursos a proyectos de inversión en obras de infraestructura,
tanto para la construcción como para el mantenimiento y dotación de instalaciones,
tales como carreteras y vías de comunicación, escuelas, hospitales y acueductos.
Si bien ambos programas fueron eliminados, no fueron sustituidos por ningún
otro programa para el financiamiento de proyectos regionales, que pudieran ser
formulados y ejecutados por los Estados y Municipios de manera autónoma. Al
contrario, fueron sustituidos por el Fondo de Compensación Interterritorial, el
cual es distribuido con la anuencia del despacho de la Vicepresidencia de la
República, en proyectos que vayan en línea con el plan de desarrollo socialista
implementado por el Gobierno Nacional. Esto evidencia un contrasentido respecto
a los principios que inspiraron la Constitución de 1999, ya que este “desarrollo
socialista” no pasa de ser un proyecto político personalizado que trata de
imponerse en Venezuela sin dar lugar a consensos o tener en cuenta otras
minorías que hacen vida en el país.
En
materia de política exterior, hay un rompimiento con los bloques comerciales
tradicionales y propios de nuestra geopolítica. Venezuela se retira de la Comunidad
Andina (CAN), se sale del Grupo de los 3, mientras no termina de ser aceptada
en Mercosur. Se constituye la Alianza Bolivariana de las Américas (ALBA), buscando
más una integración política ideológica que económica. Al mismo tiempo, la OEA
ve reducido su papel en Latinoamérica con la creación de organismos como la
Unión de Naciones Suramericanas (UNASUR) y la Comunidad de Estados Latino
Americanos y Caribeños (CELAC).
Ø La Relativa Escasez.
Ya a mediados del siglo XIX, el teórico en
economía Carlos Marx afirmaba en el tomo I de su obra El Capital, tres aspectos
fundamentales de la teoría económica del Socialismo:
ü Que
el factor trabajo constituye de manera exclusiva la fuente que origina el
“Valor de cambio de las mercancías”. Esto determinaría que el factor capital
(Bienes utilizados para producir otros bienes y servicios) destinado a
incrementar significativamente la productividad del trabajo, no genere ningún
valor a la producción.
ü Las mercancías se intercambian en el mercado
en proporción al tiempo de trabajo socialmente necesario al requerido para
producirlas; lo que sugiere: el precio esté determinado por la relación
valor-trabajo.
ü Ya
que la fuente exclusiva del valor de los bienes lo constituye el factor
trabajo, entonces el ingreso que recibe los propietarios del factor capital es
un valor que se le expropia a los trabajadores, determinando esto “la
explotación del hombre por el hombre”.
Ø La Inflación.
En
Venezuela y durante este gobierno, no ha existido una política anti–inflacionaria.
Esto queda evidenciado cuando vimos que, el Ministro de Finanzas Públicas Jorge
Giordani, afirmó el 24 de febrero del corriente, durante su comparecencia ante
la Asamblea Nacional, que la alta inflación en Venezuela es producto de un
fenómeno “Inercial Especulativo”. Dada esta inverosímil y ambigua definición,
nadie debe extrañarse de que la actual gestión no haya podido controlarla. Por
el contrario, se establecen políticas en materia económica que dan lugar a un
incremento de esta variable, tales como:
ü Reducción
o estancamiento de la inversión privada; ya que la actividad económica
empresarial esta disminuida por los diferentes atropellos descritos que han
sufrido en este período las unidades de producción privadas.
ü El alto gasto corriente no productivo, la
política monetaria expansiva y el esquema cambiario, el cual sólo busca cuadrar
las cuentas fiscales. Hoy en día, el BCV dejo de ser autónomo y puede prestarle
dinero al Gobierno Nacional, lo cual permite financiar el déficit fiscal con
dinero inorgánico, con un efecto directo en el incremento de la inflación. Si
ya Venezuela tiene más de dos (2) años en recesión (2009-2010), la política
monetaria del BCV debió ser la de retirar liquidez en proporción a la
disminución del PIB. Sin embargo, vemos cómo continúa ascendiendo en el paso
del tiempo, acrecentada por motivos político-electorales, y de ningún modo,
debido a razones técnicas y económicas.
Ø La Pobreza.
En
Venezuela para el año 2007, estas eran las cifras:
Clase
D: 37,25%
Clase
E: 10,55% 47,8% -- Población Pobre
Al mismo tiempo, en el país el 50% de la
población económicamente activa la constituye el trabajo informal, por lo que
se establecen dos índices de desempleo que de alguna manera indican el potencial
de la pobreza en Venezuela. Con las actuales Políticas Públicas y el mal
desempeño del
Gobierno Nacional, no se podrán erradicar
las causas de la pobreza en Venezuela, por lo que jamás se podrá superar el
mencionado flagelo.
Ø Las Misiones.
Las
misiones se refieren al conjunto de programas sociales que van dirigidos a atender
a la población más pobres y vulnerables. El mérito de las misiones sociales,
radica en haber acertado en la identificación de los principales déficit de
atención social acumulados por años en el país y señalar para cada uno de ellos
una acción concreta, masiva, de alto impacto comunicacional y de relativo fácil
acceso por los interesados. Sin embargo, los programas sociales destinados a suministrar
alimentos a bajos precios a las clases populares, operan con el mayor índice de
desabastecimiento nacional, tal y como señalamos con anterioridad. Recordemos
que en los Mercales y PDVAL, el desabastecimiento está alrededor del 40 %.
Ø Materia Energética.
Una vez que Hugo Chávez llega a la
presidencia en febrero de 1999, paraliza todo proceso de privatización de
empresas en manos del Estado. Asimismo, da marcha atrás con el proceso de apertura
a los capitales privados en la explotación y comercialización de hidrocarburos
y sus derivados, para luego definir una serie de sectores en la economía como
prioritarios, reservando el control de los mismos para el Estado. Allí podemos
citar todo lo relacionado con la energía eléctrica y petróleo. Se estatizan
todas las empresas del sector eléctrico en manos privadas, tales como la
Electricidad de Caracas (EDC), así como varias empresas de servicios petroleros
a lo largo de todo el país, comenzando por 76 empresas en la Costa Oriental del
Lago en mayo de 2009.
ü Energía eléctrica
Una década de desinversión por parte del
gobierno, marcó un grave deterioro del Sistema Eléctrico Nacional (SEN). No
sólo se incumplieron los planes de construcción de nuevas plantas de generación
de energía, sino que al mismo tiempo, no se ejecutaron los programas de
mantenimiento para preservar las centrales e instalaciones construidas en la
Cuarta República. De acuerdo con lo establecido en la planificación del SEN para
el año 2002, el Ejecutivo debió invertir recursos para recuperar 7200 megavatios,
los cuales requerían mantenimiento para entrar en servicio nuevamente. Sólo se
recuperaron 866 megavatios, según se desprende de la Memoria y Cuenta del
Ministerio del PP de Energía y Petróleo correspondiente al año 2010.
Del total del Plan de expansión en
Generación programado y prometido para el año 2010, sólo se instaló hasta
octubre de ese año el 17 %, debido a su ineficiencia y otras limitantes, como:
financiamiento, proveedores, contratistas especializadas, combustibles y
gerencia.
La causa de la crisis eléctrica está en la
falta de inversión hacia el sector. Por ello, no existe generación adicional,
se encuentran en Gurí varias turbinas sin funcionar y finalmente no se
construyeron nuevas plantas de generación, líneas de transmisión y distribución.
ü En Petróleo.
La empresa petrolera estatal PDVSA se
encuentra en situación de graves dificultades, lo cual le ocasiona al país
grandes tribulaciones en el sistema económico. La producción de petróleo pasó
de 3,3 millones de barriles día en el año 1998, a unos 2,3 millones hoy, según
cifras oficiales tanto de la Agencia Internacional de Energía como de la OPEP.
De dicha cifra, alrededor de un millón de barriles por día se vende a precios
subsidiados en el país y a las regiones aliadas a la gestión gubernamental,
dejando sólo 1,3 millones de barriles al día para las exportaciones a precio de
mercado.
La hostilidad del Presidente y su gobierno
hacia un nutrido grupo de empresas privadas, ha devastado el resto de la
economía. Se ha expropiado a cientos de unidades de producción, obligando a gran
parte del sector privado del país a tomar una ruta hacia otros países. La Nación
ha sido testigo de una amplia fuga de capitales. Asimismo, para satisfacer la creciente
demanda y una menor oferta por parte del sector privado, el país se ve obligado
a importar muchos bienes intermedios y bienes para el consumo humano. Hoy en
día las exportaciones no petroleras están virtualmente paralizadas, elevándose
así la dependencia en el petróleo que representa actualmente el 92% de la
fuente de divisas.
PDVSA presenta hoy en día un exceso de
empleados con insuficiente nivel técnico y gerencial en materia petrolera. Esta
incapacidad humana y la falta de inversión han dado lugar al gran descenso de
la producción.


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